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Ponchito artesanal del Norte Argentino
$ 105,00
Tejidos artesanales elaborados con técnicas
ancestrales
En Tilcara y la Puna Jujeña Las Hijas
de la Luna y los Tejedores del Sol trabajan
con diseños y técnicas textiles
antiguas, inspirándose en historias y
leyendas ancentrales.
La elaboración de cada tejido involucra
diferentes etapas.
Desde los altos Mallkus de los Andes, vienen
los llameros a las ferias del trueque. Llegan
con sus llamas cargadas de sal y lana que cambian
por los productos del valle. La llama de llama
traída por los caravaneros es hilada
por las pastoras con sus puiscas (husos),
mientras caminan sus rebaños.
En cada estación se recolectan flores
y plantas silvestres que se utilizan para teñir
los hilos. Luego se coloca el hilo y el tinte
obtenido de las plantas después de varias
horas de hervor, en grandes ollas de barro donde
se forman los colores.
El telar, siguiendo la tradición se ubica
debajo de un árbol, cerquita de un arroyo.
Al comenzar cada labor se ofrendan hojas, comida
y copal a la Pachamama (Diosa Tierra), a Killa
(Diosa Luna) y a los ancentros para que los
guíen y protejan.
Algo más de su cultura
Sus
raíces se remontan a tiempos anteriores
a que los Incas llegaran a Kollasuyu, como ellos
llamaron a esas tierras al sur del imperio,
donde diferentes grupos tenían fuertes
lazos culturales y comerciales compartiendo
entre otras cosas las rutas de caravaneo. La
conquista española, en cambio fue devastadora,
un choque violento entre dos mundos diferentes.
Desde entonces, con el nombre de civilización
y progreso se crearon divisiones y fronteras
donde antes existían rutas y una saludable
interacción.
El mundo moderno creo un nuevo desafío
para este pueblo, lograr integrase conservando
sus raíces.
Se trabaja en forma comunitaria compartiendo
ideales y objetivos para la revalorización
cultural y creación de fuentes de trabajo
para más de 800 familias.
Algo más de los tejidos
El Inca y su familia, como descendientes del
Sol, se reservaban el uso de los tejidos más
finos y de los colores más exóticos
y llamativos. Ellos vestían unkus
(ponchitos cortos), con hilos muy finos y tonos
obtenidos de los tintes más preciados
como el añil o índigo (azul),
la cochinilla, del que se obtiene el rojo magno,
el ocre e hilos y adornos de oro y plata.
En la actualidad prefieren usar colores alegres,
los colores del Sol, y combinaciones
contrastantes llenas de vida, como naranja,
amarillo y fuccia o rojo magno y turquesa. Estos
contrastes de color son elegantes y dan prestigio,
son los colores de la nobleza, representados
en los diseños de nuestros unkus
y mantos como el Intimanto que simboliza al
Sol, o las figuras de los wairuros (semillas
rojas y negras de la fertilidad y la belleza).
Los caravaneros o llameros del Altiplano usan
textiles en tonos tierra, con colores naturales
de las llamas que los caracteriza y rayas típicas
de los costales de carga, que se rediseñaron
para usar como grandes almohadones de piso o
colchones (Próximamente en Babycompra).
En los largos viajes los llameros utilizan sus
costales y camas o alfombras para acampar y
dormir abrigados. Viajan con sus unkus
a rayas, sus chullus (gorros con pompones
tradicionales de llama), el pantalón
de balleta atado con la faja ancha y la chuspa
(bolsita tejida en telar) cargada con hojas
que le permiten sopotar la sed del desierto
y las alturas.
Las borlas y pompones de colores que decoran
los gorros y los mantos se usan para inflorar
o marcar a las llamitas en las orejas identificando
a cada rebaño y pastor. El ponchito de
llama bordado con flores está inspirado
en las alforjas de los arrieros de Caspalá
y Santa Ana, en los valles contiguos a la Quebrada
de Humahuaca.
Los mantos o rebozos y los aguayos, son utilizados
tradicionalmente para cargar o kepear
a los bebés, prendidos adelante con un
Tupu (prendedor de plata) como usaba la Kolla,
reina y esposa principal del Inca.
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