Conociendo la lubricación de la vagina y la vulva

Las zonas del aparato genital femenino capaces de producir una secreción que lo mantiene normalmente lubricado y húmedo son:

    El cuello del útero

Ubicado en la parte inferior de la matriz o útero, tiene un conducto en su interior (canal cervical) que termina en un orificio que se abre en la parte superior de la vagina. El canal cervical está recubierto por múltiples glándulas pequeñas que producen una secreción espesa, parecida a la clara de huevo, llamado "moco cervical", que ocupa este conducto y gotea en la vagina. Este sirve para conducir los espermatozoides al interior del útero durante la fecundación y por lo tanto está influenciado por las hormonas ováricas (estrógenos) que lo hacen más abundante y fluido durante la ovulación.

  • La vagina

Es un conducto muscular, muy elástico, recubierto por un tejido formado por varias capas de células sin glándulas. Su función es comunicar el aparato genital interno con el exterior, permitiendo de ese modo la salida de la menstruación todos los meses, el nacimiento del bebé y también es el lugar donde ocurren las relaciones sexuales. El revestimiento vaginal está muy condicionado a la acción de los estímulos sexuales que a través del sistema nervioso neurohormonal puede modificar su secreción produciendo una mayor humedad y lubricación. Por otro lado las hormonas ováricas predominantes en algún momento del ciclo también tienen ese efecto. De modo tal que por ambos mecanismos el revestimiento vaginal puede transformarse en más grueso, más húmedo y mejor lubricado. Como no tiene glándulas su secreción se produce por trasudación de líquido a través de su superficie.

  • La vulva

La vagina se abre al exterior en la vulva, que es la parte visible del aparato genital femenino. En ella además desembocan dos importantes glándulas bilaterales cuyas secreciones colaboran en la lubricación. Ellas son las glándulas vulvares.

En resumen el fluido que lubrica la vagina y la vulva está constituido por: el moco producido por las glándulas del cuello, el líquido trasudado de las paredes vaginales y la secreción de las glándulas vulvares; el mismo se segrega en cantidad diferente según el momento del ciclo menstrual y por acción de los estímulos sexuales. No debe confundirse el fluido normal de la vagina y vulva (flujo normal) con la secreción, en general maloliente, producida por inflamación de estos órganos que puede acompañarse de prurito y ardor. Esta secreción inflamatoria llamada "flujo patológico" merece siempre una consulta con el ginecólogo

Recuperando tu intimidad

En algún momento de la vida, toda mujer sufre de sequedad vaginal. Como hemos visto anteriormente, la lubricación es el resultado de la actividad de diversas zonas genitales y por lo tanto varias pueden ser las causas de esta falla. Cualquiera sea el motivo, esta falta de lubricación suele ser un problema íntimo y frecuente a la vez. Sus síntomas son demasiado personales para ser comentados fácilmente y a su vez de simple solución como para no hacerlo. ¿Qué hacer en estos casos? Ante una inquietud o molestia física siempre debemos consultar a nuestro ginecólogo. Para él no hay preguntas tontas o incómodas, sólo soluciones a tus problemas. Ignorar el tema no trae más que angustia y malestar, tanto físico como emocional. ¿Por qué estar preocupada por algo que es perfectamente natural? Mejor infórmate y recupera la intimidad que creíste perdida.

¿Por qué sufrimos de sequedad vaginal?

La falta de lubricación de la vagina es causada por diversos trastornos tanto orgánicos como psicológicos. A continuación explicaremos cada uno de ellos.

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