Enfermedad de la vesícula biliar durante el embarazo

por el Equipo Médico de Babysitio

¿Qué es la vesícula biliar?

La vesícula biliar es un órgano hueco, pequeño y de forma ovoide que se encuentra debajo del hígado, casi oculto por éste. Suele medir entre 5 y 7 centímetros de longitud y está conectado por la vía biliar con el intestino delgado (duodeno).
La función de este órgano consiste en almacenar y concentrar la bilis segregada por el hígado, que llega hasta la vesícula por medio de los conductos hepático y cístico, hasta ser requerida por el proceso de la digestión. Su liberación es estimulada por la ingesta de alimentos, en especial por las carnes o aquellos que contienen grasas. La vesícula se contrae y expulsa la bilis concentrada hacia el duodeno. El fluido, que presenta una coloración verdosa y está compuesto por agua y sales, entre otros componentes, tiene la misión de emulsionar las grasas, produciendo microesferas que facilitan la digestión y la absorción de los alimentos. Además favorece los movimientos intestinales, evitando así la putrefacción de lo ingerido.

¿Qué es un cólico vesicular?

Las situaciones que retrasan u obstruyen el flujo normal de la bilis provocan enfermedades de la vesícula biliar. Por ello, si este líquido no sale del interior de la vesícula, ésta puede llegar a inflamarse o incluso producirse una infección. Dicho cuadro se asocia a malestar, dolor y náuseas entre otros síntomas. Este conjunto de dolencias se denomina cólico vesicular o biliar
El cólico de vesícula surge luego de haber ingerido alimentos y puede durar desde algunos minutos o extenderse por horas. El dolor que provoca es agudo y se localiza en la parte superior derecha del abdomen, aunque también es posible sentir molestias entre los omóplatos o debajo del hombro derecho. También pueden aparecer otros síntomas como gases, hinchazón abdominal, sudor, escalofríos, vómitos (verdosos o alimentarios) y fiebre.

¿El embarazo afecta el funcionamiento de la vesícula?

Sí. Esto se debe a que el embarazo facilita la formación de calculos biliares (litiasis biliar), ya que en este período hay un aumento del colesterol en sangre y de su eliminación por medio de la bilis, lo que incrementa su formación. Por otra parte, la eliminación de pigmentos biliares aumenta como consecuencia de la continua hemólisis que se produce al incrementarse la renovación de la sangre.
La eliminación de ácidos biliares durante el embarazo se exacerba también debido a que estos son el eslabón metabólico final de los esteroides hormonales, cuya hiperproducción en el embarazo es bien conocida.
A su vez, hay un aumento de producción de bilis la que es evacuada en condiciones desfavorables. Esto se debe, en primer lugar, a que las alteraciones del embarazo crean un estado de discinesia vesicular (movimientos involuntarios) que contribuye, en gran parte, a las dolencias de la vesícula biliar. Asimismo, la compresión por el útero genera circunstancias favorables para la formación de cálculos biliares.
Además, las hormonas del embarazo provocan una relajación de los tejidos musculares, afectando también al tejido de la vesícula biliar. Por ello, si ésta no se contrae lo suficiente, parte de la bilis no encontrará el modo de salir, quedando dentro de ella y provocando la formación de sedimentos (barro biliar) o incluso cálculos (piedras). Otros factores que también aumentan su predisposición son tener diabetesobesidad o ambas cosas.

¿Cuáles son los síntomas?

Es difícil determinar los problemas de vesícula, especialmente durante el primer trimestre. Esto se debe a que los síntomas coinciden con los mismos del embarazo: náuseas, vómitos, etc... De todas formas, si éstos síntomas se extienden más allá de los tres primeros meses y a ellos se suman dolores intensos, característicos de los cólicos billares, se recomienda realizar una ecografía.
Si en tu historia clínica existen episodios relacionados con enfermedades de vesícula deberás comentarlo a tu médico, ya que es posible detener el avance de la enfermedad biliar durante el embarazo.

¿Cuáles son los síntomas?

Es difícil determinar los problemas de vesícula, especialmente durante el primer trimestre. Esto se debe a que los síntomas coinciden con los mismos del embarazo: náuseas, vómitos, etc... De todas formas, si éstos síntomas se extienden más allá de los tres primeros meses y a ellos se suman dolores intensos, característicos de los cólicos billares, se recomienda realizar una ecografía.
Si en tu historia clínica existen episodios relacionados con enfermedades de vesícula deberás comentarlo a tu médico, ya que es posible detener el avance de la enfermedad biliar durante el embarazo.

¿Qué efectos produce sobre el bebé?

Afortunadamente la enfermedad de la vesícula biliar no afecta al bebé directamente. Sí pueden existir complicaciones si las consecuencias que produce en tu salud son negativas, como por ejemplo si no comes bien o padeces una gran infección, esto sí podría complicar el desarrollo del embarazo.

¿Cuál es el tratamiento?

Ante la detección de una inflamación de vesícula lo primero que se indica es una cambio en tu dieta. Llegada esa instancia, el profesional eliminará las comidas con alto contenido graso de tu alimentación, ya que agravan el cuadro. En caso de que el malestar persista y aparece infección de la vesícula, debe tratarse con antibióticos, fluidos intravenosos y aspiración del contenido gástrico o colocación de una sonda naso-gástrica para aliviar el malestar. 
Si el problema se agrava o si se presenta alteración en el páncreas, el médico considerará la extirpación (extracción) de la vesícula biliar mediante cirugía laparoscópica o cirugía clásica abdominal. La recuperación de esta intervención es muy rápida si es realizada con la técnica de cirugía laparoscópica.

¿Cuáles son las complicaciones?

La fuerte picazón de la piel durante el segundo o tercer trimestre del embarazo puede ser un síntoma asociado a colestasis intrahepática del embarazo. Esta enfermedad se produce cuando la bilis segregada por el hígado no fluye con normalidad por los conductos hepáticos, provocando una acumulación de las sales biliares en la piel lo que causa una picazón intensa y generalizada, pero sin sarpullido.
Si presentas este cuadro contacta inmediatamente al médico, ya que existen riesgos de complicaciones en la salud del bebé. El profesional determinará, de acuerdo a tu estado de salud y la del bebé, si es conveniente la inducción del parto. La patología desaparecerá luego del nacimiento, aunque debes tener en cuenta que puede volver a repetirse en tus próximos embarazos.

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Comentarios

Mayra Roa

05 de Febrero de 2013 a las 02:58

asi empezo todo .... a mi me paso !!! pero por suerte ya paso un a

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