¿Qué es la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una enfermedad provocada por un parásito denominado Toxoplasma gondii. La enfermedad es peligrosa sólo cuando se adquiere durante el embarazo o en las personas inmunodeprimidas, afectadas de enfermedades que disminuyen sus defensas contra las infecciones.

¿Cómo se contagia?

La infección en los humanos sobreviene por la ingestión de tierra o sustancias alimenticias que han sido contaminadas por heces de gato o por ingestión de carnes poco cocidas, infectadas con el parásito.

¿Cuáles son los síntomas?

En la mujer no embarazada los síntomas de la infección no suelen ser evidentes o solamente provocan un síndrome febril, un resfrío, o leve inflamación de los ganglios linfáticos que pasa desapercibida. Sin embargo en el embarazo puede afectar seriamente al bebé. Cuanto más avanzado es el embarazo, mayores las probabilidades del bebé de sufrir las consecuencias de la enfermedad.

¿Qué efectos produce sobre el bebé?

Durante la primera mitad del embarazo, las posibilidades de que el bebé se enferme son escasas (17%), pero las consecuencias pueden ser muy serias: ceguera, enfermedad neurológica, sordera, microcefalia o hidrocefalia. Durante la segunda mitad del embarazo, las posibilidades de contagio del bebé son mayores (67%), pero los síntomas de la enfermedad son más leves. El 75% de los recién nacidos infectados no muestran ningún síntoma al momento de nacer, pero son tratados con medicamentos específicos durante el primer año de vida para disminuir los efectos de la enfermedad. Se puede contagiar la enfermedad la mujer que no posee anticuerpos contra este organismo ya que nunca estuvo en contacto con el parásito.

¿Cómo puede prevenirse?

Afortunadamente la mayoría de las mujeres embarazadas tienen anticuerpos contra este parásito y no corren ningún riesgo. La prevención de la enfermedad se hace ingiriendo carnes bien cocidas, lavado escrupuloso de frutas y verduras y de las manos después de manipular carnes crudas. Tratar de evitar el contacto con las heces de gatos y sus sanitarios. Existen tratamientos para reducir los riesgos del bebé pero se basan en medicaciones que no son del todo inocuas y no curan al 100% de los bebés infectados. Por esta razón la prevención es el mejor consejo que puede darse a toda mujer embarazada.

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