El magnesio es un mineral que cumple un rol fundamental durante el embarazo ya que interviene en la generación y reparación de tejidos. Además tiene una acción reequilibrante sobre el sistema circulatorio, protege contra los infartos y estimula la contractilidad cardíaca.
El magnesio y el
calcio cumplen sus funciones en forma combinada, ya que el magnesio relaja los músculos y el calcio estimula su contracción.
Las deficiencias de magnesio se asocian a mayor riesgo de
preeclampsia, eclampsia, mortalidad infantil y malformaciones congénitas. Uno de los tratamientos para la eclampsia es el sulfato de magnesio por vía endovenosa.
Algunas investigaciones aseveran que si durante el embarazo se mantienen niveles adecuados de magnesio se reducen o previenen las contracciones uterinas antes de la semana 35 del embarazo.
A nivel psíquico, el aporte de magnesio produce una cierta euforia, optimismo y calma, brindando una sensación de tener más energía. También brinda una acción antiinflamatoria y antiinfeciosa y es indispensable para la acción de los anticuerpos, por lo que mejora la respuesta inmunológica.
El magnesio también contribuye en el desarrollo esquelético, dental y brotes ungueales (uñas), previene la osteoporosis, regula la insulina y los niveles de azúcar en sangre, activa diversas enzimas e interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono entre muchas otras funciones.