¿Qué es el parto de emergencia?

El parto de emergencia es aquel que se realiza sin la ayuda de asistencia médica profesional. Son más frecuentes en mujeres que ya han tenido partos rápidos con anterioridad, que han tenido varios partos previos o bien en mujeres que han iniciado prematuramente el parto. Pero afortunadamente la mayoría de los partos domiciliarios de "sorpresa" ocurren en las películas o en televisión. En la vida real, la mayoría de los partos se realizan en el hospital que la pareja eligió con anticipación. Especialmente "el primer parto", se produce después de dar muchos signos de alarma previos. Muy pocas veces, una madre primeriza tiene la "suerte" de no sentir ningún dolor durante el trabajo de parto, y sentir de repente grandes ganas de pujar. Generalmente cree que debe evacuar sus intestinos y en realidad es la cabecita del bebé. Si perteneces a las madres que son sorprendidas por el parto, debes tener en cuenta algunas cosas al respecto, tanto tú como tu pareja, pero no te preocupes de antemano ya que es una posibilidad muy remota.

¿Cuáles son los síntomas?

Para identificar un parto de emergencia deben presentarse los siguientes síntomas:

  • Contracciones regulares

Con menos de dos minutos de separación, contadas a partir del comienzo de la primera contracción hasta el comienzo de la segunda

  • Necesidad de evacuar

Por la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre el recto

  • Fuerte necesidad de pujar

La madre anuncia que el bebé está por llegar y que desea pujar.

  • Abertura vaginal protuberante

Incluso puede vese la cabeza del bebé durante las contracciones, la cual vuelve a introducirse en la vagina entre cada contracción.

  • Pujos y esfuerzo por parte de la madre

La madre no puede evitar el instinto natural de parir.

¿Cómo se debe realizar el parto de emergencia?

1. Antes que nada, trata de mantener la calma. Si tú no sabes qué hacer, tu cuerpo y el de tu bebé, ayudado por la "Madre Naturaleza" se encargarán de todo.

2. Como primera medida se debe llamar al servicio de emergencias local.

3. Si hay tiempo se debe higienizar con agua y jabón la zona vaginal y las manos de la persona que ayude para el parto. Si es posible utiliza además guantes de goma estériles.

4. La madre debe colocarse en una posición cómoda, acostada y boca arriba en algún lugar con buena iluminación y temperatura cálida. Durante todo el proceso debe sentirse tranquila y contenida por el entorno. En lo posible se debe colocar a la madre sobre el borde de una cama o al borde de una mesa cubierta con una sábana o con toallas limpias.

5. Quitar cualquier prenda de vestir de la madre que sea incómoda y apoyar su cabeza y espalda sobre almohadas. La madre deberá acostarse de lado hasta que el bebé esté casi listo para nacer, momento en el cual se acostará sobre su espalda con las rodillas dobladas y las piernas separadas. De ser posible, colocar una toalla o manta doblada por debajo de la cadera derecha de la madre para evitar que quede totalmente plana sobre su espalda.

6. La madre debe sujetar sus muslos con las manos desde la parte externa para ayudar a pujar. Si no hay tiempo de colocar a la madre sobre una cama o sobre una mesa, coloca las nalgas maternas sobre toallas para ayudar en el momento de la salida de los hombros del bebé.

7. En lo posible coloca un balde para recibir el líquido amniótico y la sangre que se elimina en el parto.

8. Pedir a la madre que respire despacio y profundo, sobre todo durante las contracciones.

9. En el momento que aparece la cabecita del bebé se debe advertir a la madre que no puje, en cambio debe soplar o jadear para evitar una expulsión muy brusca que desgarre los músculos del periné.

10. Una vez que el bebé asome la cabeza, pedir a la madre que aguante la respiración y que puje. Colocar una mano contra el área que está debajo de la abertura vaginal y aplicar una presión suave durante cada contracción, para ayudar a que el bebé no salga demasiado rápido. La otra mano, colocada contra la apertura vaginal y sobre la cabeza del bebé, ayuda a controlar la velocidad de salida de la cabeza por dicha abertura.

11. Sostener la cabeza del bebé con ambas manos a medida que sale, pues ésta girará hacia un lado de forma natural.

12. Limpiar la boca y nariz del bebé con una toalla seca, aunque es preferible usar una pera de succión, si la hay.

13. Si el bebé tiene el cordón umbilical enrollado alrededor del cuello durante el parto, tomar el cordón con el dedo índice y pasarlo suave pero rápidamente por sobre la cabeza del bebé. No se debe cortar. Si el cordón no pasa por la cabeza, se lo debe dejar y continuar tratando de sacar el resto del cuerpo del bebé.

14. Una vez que ha salido la cabeza, el cuerpo del bebé suele salir rápidamente. Sostener la cabeza y hombros del bebé cuando está saliendo, recordando que los recién nacidos son resbalosos, por lo que se debe usar una toalla.

15. Si el bebé parece quedarse atorado en los hombros, se debe pedir a la madre que puje con fuerza y empujar hacia la espalda de la madre con las manos colocadas en el área justo por encima del vello púbico de la madre. También se puede tratar de levantar las piernas de la madre hacia su pecho, manteniendo las rodillas dobladas y separadas.

16. Una vez nacido el bebé, sostenerlo con la cabeza hacia abajo y los pies por encima de la cabeza para drenar los líquidos. Después que el bebé comience a llorar, limpiar de nuevo la boca y la nariz con un trozo limpio de tela. Es posible que éste se ponga morado, pero el color rosado vuelve a los pocos minutos si su respiración es normal.

17. Si el bebé no respira, colocar la cabeza por debajo de los pies y darle unos golpecitos en las plantas de los pies. Se debe estimular rápidamente al bebé, frotándole suavemente la espalda. Si el bebé no comienza a respirar, se le deben dar dos respiraciones rápidas, soplando aire muy suave en la nariz y boca sin dejar de estimularlo y secándole la piel para evitar que se enfríe. También de forma suave, se vuelve a succionar la nariz y boca para limpiar las secreciones, la sangre y el moco.

18. Si el bebé está respirando o llorando, secarlo y envolverlo en toallas secas, cubriéndole la cabeza (no la cara) para mantenerlo caliente. No se debe lavar la cabeza ni el cuerpo del bebé. Colocar al recién nacido sobre el pecho de la madre, asegurándose de no tirar del cordón umbilical. No se debe intentar tirar del cordón umbilical para que se desprenda la placenta.

19. Motivar a la madre a amamantar al bebé, lo que estimula las contracciones del útero necesarias para expulsar la placenta.

20. Atar un cordón de zapato limpio o una cuerda limpia y gruesa alrededor del cordón umbilical a unos 10 cm. (4 pulgadas) del ombligo; no se debe usar hilo, pues éste corta el cordón. No se debe cortar ni tirar del cordón. Es necesario atar el cordón para evitar que la sangre del bebé continúe circulando hacia la placenta.

21. La madre continuará con las contracciones hasta que haya expulsado la placenta. Unos masajes en el abdomen de la madre la ayudarán con la expulsión, pues contraen el útero. Una vez fuera, envolver la placenta en una bolsa plástica y colocar a un nivel superior al del bebé. Es necesario asegurarse que ésta llegue al hospital con la madre y el bebé.

22. Si la madre presenta una hemorragia fuera de la vagina tras haberse rasgado la piel, presionar directo en la piel con una compresa de gasa estéril, un trozo de tela o una toalla sanitaria limpia hasta que la hemorragia se detenga.

23. Una vez expulsada la placenta, masajear el abdomen de la madre para estimular las contracciones uterinas a fin de controlar el sangramiento del útero durante las primeras dos horas después del parto. Muchas veces, el útero se relaja tanto que las contracciones se detienen, por lo que el masaje ayuda a que continúen.

24. Limpiar a la madre con agua y jabón. Tanto la madre como su bebé deben mantenerse calientes, pues la hipotermia es común en los neonatos. Es posible que la madre se sienta más cómoda si está recostada mientras amamanta al bebé. Es importante llevar a ambos al hospital para que los examinen tan pronto como sea posible.

25. En circunstancias normales, no hay apuro en cortar el cordón umbilical, por lo que es preferible anudarlo y dejarlo que cortarlo con instrumentos que no estén limpios. No hay peligro si el bebé continúa pegado a la placenta, siempre y cuando madre e hijo reciban asistencia médica oportuna.

¿Qué es lo que se debe evitar durante el parto de emergencia?

Es muy importante evitar lo que detallamos a continuación ya que de otra forma se pondría en riesgo la salud de la mamá y el bebé.

  • Tratar de retrasar el parto

No se debe retrasar el parto de ninguna manera, cruzando las piernas de la madre o empujando la cabeza del bebé dentro de la vagina, pues se puede lesionar al bebé gravemente.

  • Permitir que la madre vaya al baño

Se le debe explicar que la sensación de ir al baño es indicativa de que viene el bebé.

  • Dejar que la madre puje con fuerza hasta ver que la vagina se abulte por la cabeza del bebé

Si la madre puja antes de que el cuello uterino esté completamente dilatado, éste podría desgarrarse.

  • Tirar al bebé fuera de la vagina

Esto podría lesionar severamente al bebé y a la madre.

  • Tirar del cordón umbilical

Se fuerza el desprendimiento de la placenta produciendo hemorragias severas.

  • Cortar el cordón umbilical

A menos que se lo indique un médico.

  • Permitir que tosan o estornuden sobre el bebé o la madre

Las personas que tengan resfriados, las manos sin lavar o heridas abiertas deben mantenerse a distancia.

  • Utilizar productos químicos o antisépticos alrededor de la madre o el bebé

Lo mejor es el agua y jabón, ya que otros productos podrían llegar a ser tóxicos.

¿Y si el parto me sorprende durante el viaje al hospital?

Si se encuentran en un automóvil, lo primero que se debe hacer es estacionar y encender las luces de emergencia. Si se dispone de teléfono celular, se debe llamar a emergencias médicas locales. En lo posible se debe colocar a la madre en el asiento trasero, colocando una chaqueta o campera en su espalda. Luego se debe actuar como en ocasión de un parto domiciliario y trasladarse lo antes posible al hospital más cercano.

¿Cómo puede prevenirse?

A medida que se acerca la fecha probable de parto, se debe empezar a pensar en todos las posibles situaciones que pueden presentarse a la hora de llevar a la madre al hospital para prevenir acontecimientos que podrían demorar la llegada de la parturienta al hospital.
De todas formas no te ocupes demasiado, estas situaciones son más que raras. Siempre hay tiempo de llegar al hospital. Lo más probable es que tengas que consultar varias veces antes de que estés realmente en trabajo de parto.

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