¿Cuándo comenzar?  ¿Qué tipo de libros son los adecuados?  ¿Es bueno fijar un horario para leer?  ¿Cómo lo incentivo a leer? Artículos relacionados Déjanos un comentario

¿Cuándo comenzar?

Cuanto antes el bebé tenga contacto con la lectura mejor. Desde los 6 meses puedes comenzar a contarle pequeñas historias. Ten en cuenta que el libro es una gran herramienta de juego, por lo tanto, puede estar presente en la vida del niño tanto como los juguetes.
Lo primero que hará el bebé es agarrar el libro y llevárselo a la boca, a los 12 meses querrá comenzar a pasar las páginas y señalará los dibujos. Debes tener presente que el lapso de atención durante un tiempo de lectura es de solamente 13 minutos aproximadamente, y que la adquisición del lenguaje se produce recién entre los 10 y los 30 meses, cuando comienzan a repetir palabras y cambiar los tonos voz.

¿Qué tipo de libros son los adecuados?

Existen libros de tela y de material plástico que son muy útiles porque pueden lavarse y utilizarse para jugar a la hora del baño. En tanto, los de cartulina son los ideales para cuando el niño quiere comenzar a pasar las páginas. Desde el año hasta los tres, los que poseen imágenes e ilustraciones con colores vibrantes son los preferidos; junto con los de animales que permiten aprender sobre sonidos, formas, colores, texturas y acciones. En cuanto a las páginas, hay libros desde 5 a 30 páginas. Lo sugerido es diversificar los temas para conocer de esta manera las preferencias del pequeño lector.

¿Es bueno fijar un horario para leer?

Leer un cuento antes de irse a dormir es una rutina que a los niños les encanta y que se puede repetir a otras horas del día. Lo importante es encontrar el momento y el lugar adecuado.

¿Cómo lo incentivo a leer?

 

  • Dar el ejemplo

Es más probable que se convierta en lector si ve que sus padres leen y están en contacto con los libros. Muéstrale que te gusta leer y le resultará más motivador que establecer un horario de lectura.

  • Libros apropiados

Observa las inquietudes de tu hijo y elije libros acordes con sus intereses. Hay algunos que le encantarán, como aquellos que tienen rimas, ilustraciones de animales o letras grandes. Es importante que sea de un tamaño adecuado y fácil de manipular.

  • Establecer el  hábito

Reserva diariamente un tiempo especial para leerle una historia en voz alta. Quince minutos es lo ideal. Si se pone inquieto, interrumpe la lectura, puesto que es hora de cambiar de actividad.

  • Repetición

Leer los mismos libros o las mismas historias puede ser monótono para ti, pero el niño lo disfruta y le servirá para absorber más información. Al poco tiempo notarás que recuerda frases enteras y las repite.

  • Detenimiento

Marca bien las palabras, trata de sustituir el nombre del personaje de la historia por el de tu hijo, cambia el tono de voz para algún personaje especial y exagera las acciones.

  • Tiempo

Es importante que le des tiempo para que sea atrapado por la historia, así como también para hablar sobre lo leído.

  • Participación

Para empezar sienta al niño en un lugar adecuado para que pueda ver lo que están leyendo. Invítalo a descubrir los dibujos o fotos, deja que mire las letras y pregúntale que cree que sucederá en la historia.

  • Completar la lectura

Los niños necesitan completar lo que están haciendo. Por lo tanto, si estas leyéndole un cuento trata de llegar hasta el final. Si es un libro extenso encuentra un punto adecuado para terminar de leer, como el final de un capítulo o de una página.

  • No utilizar los libros como recompensa

Si la lectura está unida a un sistema de premios y castigo, no será una experiencia enriquecedora. Por ejemplo: no le digas que si ordena los juguetes luego le contarás un cuento. La idea de leer debe ser un hábito, parte de un momento diario muy placentero.

  • Cuéntale historias

No solamente se trata de leer libros, puedes también contarle historias durante la cena o mientras viajan en auto. Pueden ser clásicas, relatos verdaderos o inventados y tenerlo a él como personaje principal. Esto es aconsejable para niños activos, a los que no le gusta quedarse sentados escuchando, pero que siempre se entusiasman con historias donde ellos intervienen.

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