9 cosas que nunca nadie me dijo sobre tener una hija

por Bret Spears



Las personas promedio tienen el hábito de transformarse en adivinos cuando se enteran de que vas a ser papá. En mi caso, se me entregaron volúmenes de pronósticos sobre cómo sería ser un padre o cómo me podría llegar a sentir. Aquí hay algunas de las cosas de las que nadie me preparó. Si alguna vez te has preguntado que sucedía en las mentes y corazones de los papás que tienen una hija, considera esta lista una especie de mirada dentro de nuestra alma.

9 cosas que nunca nadie me dijo sobre tener una hija

1. Nadie me dijo cuán pronto se empezaría a fijar en niños hombres

Como muchos de nosotros, compré casi por completo la noción antropológica que ve a los niños como románticos agresores y a las niñas como, en el mejor de los casos, generosamente tolerantes de su atención. Todo esto cambió una noche en el gimnasio, cuando mi hija Mary Grace apretó mi brazo y ansiosamente dijo, “Papi, ¿ves a ese niño de ahí? ¡Me gusta ese niño!” Mientras nos tomábamos nuestros smoothies en el café del gimnasio, ella continuó dándose vuelta parar ver donde el niño estaba y lo observaba con mucha atención. En un momento, él incluso se acercó a nuestra mesa. Su nombre era Harrison, y para darle crédito, fue muy educado, alegre y bien hablado. Él la trató de forma amable y con mucho respeto. La única desventaja para su primer enamoramiento era que él medía 1.70cm, tenía 19 años con el look de un surfista y el físico de un jugador de fútbol. Harrison trabajaba en el café. Y ella tenía 3 años. En serio.

2. Nadie me dijo cuanto más me enamoraría de mi esposa

Tener una mini versión de Mary en la casa no puede más que ayudar a re-contextualizar quién es ella para mí. Muchas de las idiosincrasias y disposiciones, que me han tentado a frustrarme durante los años, de pronto aparecieron en nuestra hija. Lo que me permitió ver con una nueva perspectiva y compasión, algunas partes de su forma de ser, que antes parecían alienígenas comparada con las mías. Para dar un ejemplo: Nunca pude entender la decepción aplastante que mi esposa sentía cuando nuestros planes fallaban. Incluso si las citas más mundanas eran alteradas su estado de ánimo se veía afectado. Una vez vi como sufría un ataque de nervios en la fila de una cafetería, al darse cuenta de que el último sándwich de costilla era entregado al cliente que venía antes de ella. Aterradoramente, Mary Grace es exactamente igual a ella. Pero, debido a que mi hija es inocente, estoy obligado a computar sus emociones usando un cálculo mucho más caritativo, y al hacerlo me doy cuenta de que es un entusiasmo salvaje de vivir lo que está en el corazón de todas esas pequeñas tragedias. Por eso mismo, veo a mi esposa con nuevos ojos. Solía pensar que esos momentos eran infantiles; ahora los veo como algo infantil, pero además hermoso. Hay una diferencia profunda. Desearía poder volver atrás y siempre amarla tanto como lo hago ahora. Ella se lo merece.

3. Nunca nadie me dijo que tener una hija me iba convertir automáticamente en un feminista

Así de simple.

4. Nunca nadie me dijo lo que te espera al otro lado de toda esa ternura

Es muy común paras los padres de niñas escuchar lo siguiente: “oh, tú crees saber lo que es el amor, ¡pero prepárate! Nunca has sentido algo como esto.” Y, en parte, tienen razón. La “niña de papá” con su padre amarrado a su pequeño dedo está bien documentada. Lo que ha sido menos discutido es toda esa inmensa RABIA que se contrapone a toda esa ternura, ese lado más blando de la ternura. Hay una ferocidad quinésica e indescriptible que se mete en tus huesos. Puedo recordar una vez que caminaba con mi pequeña hija en su coche por una feria, incapaz de pasarlo bien debido a  las visiones de violencia que estaba preparado a cometer si es que alguna persona de la turba tan sólo se metiera en la fila. Es una cosa compleja para el corazón de un hombre el estar dispuesto, por el mismo catalizador, a dar su vida y al mismo tiempo tomar la vida de otro. Tal vez haya una lección en eso.

5. Nadie nunca me dijo que la canción "Besos de Mariposa" es la mejor canción del mundo

No importa que tan cursi, empalagosa o falsa creas que es, una vez que tienes una hija, esta canción posee un poder emocional misterioso y violento, que te va a resultar irresistible. El verano pasado, en la boda de mi amigo, yo y otros padrinos pasamos la primera mitad de la canción riéndonos… y luego pasé la otra mitad llorando mientras bailaba con mi hija. Díganlo conmigo: “Yo soy la p*rra de Bob Carlisle.”

6. Nunca nadie me dijo la extraordinaria importancia del color Rosado

La navidad anterior, M.G, le pidió a Santa una “muñeca perrito”. Cuando Santa le preguntó de qué color la quería, sin dudarlo ella respondió, “¡rosada!” La he visto casi llorando al escuchar que su plato rosado no estaba disponible para la cena, ya que seguía en el lavaplatos. Un Jesús de túnica blanca podría manifestarse en su pieza y entregarle un unicornio alado azul, y honestamente creo que ella diría algo así: “Um, gracias Jesús por mi caballo alado, pero olvidaste una cosa –¡ROSADO! Ahora, sobre esa túnica blanca…”

7. Nunca nadie me dijo… Bueno, tal vez mi esposa sí lo hizo, pero nunca lo creí realmente: Muchas niñas en verdad empiezan a planear sus matrimonios desde que son pequeñas

Personalmente, culpo a Disney. Cada trozo de lino blanco en nuestra casa es usado como parte del ensayo de una boda. Ella la presenta con detalle. Al principio, era increíblemente lindo, porque quería casarse conmigo, pero recientemente, un compañero del jardín infantil ha tomado el lugar del novio. Ella dice que es porque él es tonto y apuesto…”

8. Nunca nadie me dijo cuán completamente desbastado me sentiría la primera vez que mi pequeña niña me dijo que quería casarse con su tonto y apuesto compañero del jardín infantil en lugar de conmigo

En serio, me rompió el corazón como nunca antes alguien lo había hecho.

9. Nunca nadie me dijo cuánto disfrutaría genuinamente las manicuras, las fiestas de té, las exploraciones de vestuario de medio día, las cajas de colores pasteles o los libros para niños

El lector casual probablemente no comprenda. Pero aquellos de nosotros que tenemos hijas entendemos lo aterrador, vulnerable, desorientador… y sagrado que es todo esto.

No dejes de leer la carta de un padre a su hijo

 

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