ABC de la infertilidad

por Seremas



¿Por qué no puedo quedar embarazada?

Como es sabido, el 15 por ciento de las parejas en edad reproductiva tiene problemas para concebir, situación que en la gran mayoría de los casos, puede revertirse mediante el uso de terapias de reproducción asistida.

A diferencia de lo que se creía antiguamente, la infertilidad no es sólo un trastorno femenino. Hoy se sabe que la responsabilidad es compartida: un 30 por ciento de las alteraciones puede deberse a causas femeninas, un 30 por ciento a problemas masculinos, otro 30 por ciento a causas mixtas y, el 10 por ciento restante corresponde al grupo denominado ESCA (esterilidad sin causa aparente).

“Es por ello que el abordaje de la infertilidad debe contemplar, en todos los casos, el estudio de la mujer, del hombre y también, de la pareja en forma integral”, sostuvo el doctor Santiago Brugo Olmedo, director médico de SEREMAS, medicina para el hombre y la mujer.

Ya sea por causas absolutas, como la ausencia de espermatozoides o la obstrucción de las trompas, o por causas relativas (factor ovulatorio, alteraciones en la movilidad, cantidad o morfología de los espermatozoides), lo cierto es que la gran mayoría de los casos tiene solución.

Estudios básicos

Para estudiar al varón, “es necesario hacer un espermograma, examen que arroja una clara idea de la calidad, cantidad y movilidad de los espermatozoides, mientras que la mujer debe hacerse una ecografía transvaginal y una histerosalpingografía (radiografía del útero), ambos otorgan información sobre el factor útero-tubo-peritoneal”, agregó Brugo Olmedo.

En el caso de detectarse divertículos, miomas o pólipos endometriales, entre otras anomalías que pueden estar dificultando la reproducción, se debe hacer una histeroscopia o laparoscopia, ambos procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos.

El estudio del perfil hormonal de la mujer, es otro de los exámenes que permitirá llegar a un diagnóstico. Este análisis informa sobre la reserva ovárica, es decir, el estado de los ovarios, variable que refleja el reloj biológico femenino y su capacidad reproductiva a medida que pasan los años. Un simple análisis de sangre permite conocer los niveles de FSH, LH, ESTRADIOL, AMH e inhibina B, hormonas que intervienen en el proceso ovulatorio.

Por último, señaló el especialista, “se debe observar el factor cervical, es decir, conocer cómo se mueven y cómo migran los espermatozoides dentro del moco cervical. Para ello se realiza un test postcoital, entre las 2 y 10 horas siguientes a la relación sexual”.

El procedimiento es simple. “Se toma una muestra de moco cervical y se observa cuántos espermatozoides traslativos rápidos existen en cada campo microscópico, lo que permite conocer cuántos espermatozoides logan entrar al útero y cuántos se quedan afuera”, indicó.

Estrategia reproductiva

Una vez alcanzado el diagnóstico, dependiendo de si trata de causas absolutas o relativas, se diseñará una estrategia, un plan para concretar el embarazo en el menor tiempo posible.

En este sentido, “es muy importante tener en cuenta la edad de la mujer, el tiempo que llevan de búsqueda y si registran o no intentos previos mediante alguna técnica de reproducción asistida”, advirtió Brugo Olmedo.

Así, se recurrirá a las técnicas de baja complejidad, como la inseminación artificial, o a las de alta complejidad, como lo son la fertilización in Vitro o el ICSI (inyección de un espermatozoide dentro de un óvulo). En todos los casos, el procedimiento en común será el de la estimulación de la ovulación, situación que mejorará la cantidad y la calidad de los ovocitos, lo que aumentará las chances de embarazo por ciclo.

Cada pareja merece un programa propio, un plan que contemple todos los detalles clínicos y psicológicos. La búsqueda de un hijo es una experiencia intransferible, un camino que cada uno transita motivado por el deseo de concebir una nueva vida.

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