Ya hay alquileres de vientres en el país

por Laura Reina para el diario La Nación



Buenos Aires, julio de 2012. Diario La Nación

Lo deciden cada vez más parejas ante el alto costo de hacerlo en el exterior; no está regulado, pero lo contemplará el nuevo Código Civil


"Somos una pareja de la Argentina que está buscando una mujer que nos ayude, a través del alquiler de su vientre (maternidad subrogada), a realizar nuestro sueño de tener hijos. Estamos dispuestos a ofrecer apoyo a lo largo del proceso. Somos personas responsables, honorables y de buen corazón, ya que queremos tener hijos nuestros y deseamos que se desarrollen en el mejor medio posible, o sea que tu bienestar es muy importante para nosotros. Silvia y Carlos." Mensajes como este abundan en Internet, al igual que avisos donde una mujer ofrece su vientre para gestar el niño de otra pareja. Pero mientras muchos buscan hacerlo en el exterior, ya hay quienes alquilan vientres en la Argentina, donde, si bien hoy la maternidad subrogada no está legislada -tampoco prohibida-, esta práctica estará contemplada en el reformado Código Civil, que debate el Congreso. Los casos de maternidad subrogada en el país existen y son cada vez más. "Ya hay casos de vientre alquilado en curso. Hay matrimonios que han elegido a una argentina para madre subrogada al amparo de las modificaciones previstas en el Código Civil. En la Argentina esta forma de maternidad no está prohibida, pero tampoco está legislada", dijo a LA NACION la abogada especialista en familia Fabiana Quaini, que asesora legalmente a varias de estas familias. Las consultas en su estudio empezaron hace un año. "Son parejas de argentinos que no van a Estados Unidos porque no pueden pagar el tratamiento, que allá cuesta entre 90.000 y 150.000 dólares, según el estado donde lo hagan, y menos ahora por la restricción que existe para comprar dólares. Consultan decenas de personas, mucho más desde que se anunció la reforma del Código Civil", explicó.

Seguridad vs. costos

El destino que ofrece mayor seguridad jurídica actualmente es Estados Unidos. Allí, Miami, Chicago y California, sobre todo entre las celebridades y parejas homosexuales, asoman como las principales opciones. "California es el estado más favorable para la subrogación. Permite a los futuros padres, ya sean solteros o parejas heterosexuales o homosexuales, incluir sus nombres en el acta de nacimiento y en toda la documentación aún antes de que nazca el bebe", explicó a LA NACION Melinda Guy, directora de Case Management de la agencia Surrogative Alternatives, con sede en ese estado norteamericano. Aunque reciben dos o tres consultas por semana de argentinos, Guy dice que pocos terminan concretando el tratamiento "por los altos costos". Por eso, muchos argentinos optan por Miami, donde los valores se reducen hasta un 30 por ciento. Allí, el doctor Fernando Akerman, argentino especializado en reproducción asistida, ovodonación y alquiler de vientres, que es director del Centro de Fertilidad y Fertilización In Vitro de Miami, reconoce que las consultas de argentinos que desean alquilar un vientre se quintuplicaron en los últimos años. "Recibimos de la Argentina más de 1000 consultas anuales sobre alquiler de vientres, y entre el 6% y el 12% de las parejas interesadas termina por firmar el contrato que da comienzo a la gestación por sustitución", contó Akerman, que fue el encargado de realizar la transferencia del embrión de la periodista Marisa Brel a una madre sustituta. En unhijoesposible.com, que brinda información en español sobre el alquiler de vientres en Estados Unidos, la Argentina es el segundo país después de España desde donde se reciben más consultas. "A partir de este año la demanda de visitantes argentinos creció 50 por ciento", contó Sabrina Berger. abogada especialista en maternidad subrogada y representante legal del sitio. Sin embargo, a pesar del incremento de consultas, en la mayoría de los casos el contacto no pasa de recabar algo de información. "El proceso, además de costoso, es sumamente complejo en todos los aspectos", justificó Berger, que dice que a pesar de que Miami se ha instalado entre los argentinos como destino para hacerse el tratamiento, "el 90% de los que consultan esa pagina web realizaron sus procesos en Chicago, Illinois, y en California". Pero aun en Miami el tratamiento es muy costoso para la mayoría de las parejas, por eso, algunas optan por otros países, como India o Tailandia, que ofrecen estos servicios de maternidad subrogada a un precio muy inferior al de los de Estados Unidos. En total se puede desembolsar un máximo de 30.000 dólares. Sin embargo, allí se presentan problemas a la hora de inscribir al bebe, hecho que se hizo público con el caso de una argentina y un español que firmaron un contrato de subrogación en India y no podían sacar al bebe del país . "En India se paga a la madre biológica entre 5000 y 10.000 dólares, eso allí es mucha plata. Muchos maridos las presionan para dar su vientre en alquiler porque esa suma implica vivir por siete años sin trabajar. En Estados Unidos, no. La mayoría de las madres de alquiler son estudiantes que lo hacen para pagar sus carreras universitarias. Los costos en Rusia y en Ucrania no están muy alejados de los de Miami, por eso los que pueden pagarlo van a Estados Unidos", dijo Quaini. Quienes no pueden enfrentar el costo de hacerlo en el exterior, optan para realizarlo en el país.

Los cambios que vienen

La reforma del Código Civil argentino prevé que la maternidad subrogada sea altruista, es decir, que quien preste su vientre para gestar al bebe de una pareja no reciba ninguna compensación económica a cambio, tal como sucede en Gran Bretaña o en Grecia. "Esto no me parece bien, si una persona alberga un embrión, es normal que tenga una remuneración. Es malo que no se le pague nada y es malo que se le pague mucho. Si se le paga un sueldo por mes, no veo que esto pueda alterar la ética. ¿Acaso no se le paga a alguien por cuidar a un niño? ¿Por qué no se le puede pagar para cuidar a un embrión?", cuestionó Quaini. Otra de las exigencias previstas en el anteproyecto del Código Civil es que al menos uno de los miembros de la pareja aporte su gameto y que la madre sustituta no haya aportado su óvulo. Quaini opinó: "Habría que tener en cuenta los casos en que ninguno de los dos puede aportar sus gametos. He tenido consultas de este tipo. No son pocos, no se puede discriminar. Esto debería estar previsto con la figura de adopción prenatal. Si se puede adoptar un niño, se debería poder adoptar un embrión". Sin embargo, la complejidad de estas técnicas no sólo requiere de asesoramiento legal, sino también psicológico. La doctora Luisa Barón, médica psiquiatra especialista en reproducción asistida y presidenta de la Fundación para la Investigación Médico-Psicológica (Impsi) trabaja hace años con parejas que se someten a este tipo de tratamientos. La primera consulta de maternidad subrogada la tuvo hace cinco años. "En los últimos años aumentó mucho, y a partir de la reforma del Código Civil va a aumentar más", estimó. Barón explicó: "De todos los tratamientos de fertilidad, la subrogación es el más complejo desde el punto de vista emocional. Lo primero que hay que hacer es atravesar un sentimiento de duelo porque no hay útero o hay uno pero no puede ser usado. Es un proceso largo, la pareja debe atravesar este duelo unida". Lo segundo más complejo es encontrar a la gestante. "La pareja debe generar un vínculo emocional con ella y su familia. Porque la pareja (si la tiene) y los hijos de la gestante también establecen un vínculo con esa panza. Una pareja me contó que los hijos de la madre sustituta le hablaban a la panza. Decían «chau bebe de los Pérez». Y cuando el bebe nació quisieron conocerlo. Para llegar a esto se necesita mucho trabajo desde lo psíquico", precisó Barón.

Apoyo psicológico

Incluso, la madre que inició el tratamiento debe luchar en el proceso con varios sentimientos contradictorios: "Puede sentir celos, envidia, miedo, desconfianza. Todos estos son sentimientos que afloran. Por eso no se debería permitir iniciar este tipo de tratamientos sin apoyo psicológico con alguien especializado". Según Barón, el tema de la distancia no ayuda. "Por eso es tan importante que haya una ley que lo regule en el país. La mayoría de las parejas se va a Estados Unidos. Ninguno de mis pacientes lo hizo en la Argentina, aunque hubo dos casos que lo intentaron pero no prosperaron". Para Barón, el tema del alquiler de vientres sigue siendo tabú. "Las parejas que lo atraviesan tienen dificultades con su entorno, hay prejuicios. Y para las gestantes también. Hace años nacer por una técnica de in vitro era tabú. Ahora no, los mismos chicos cuentan que los padres se hicieron tratamientos para tenerlos. Lo importante es saber que hay varias formas de llegar al mundo, y todas son válidas", concluyó Barón.

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