Cómo preservar la fertilidad masculina

por seremas



¿Cuándo hay que congelar espermatozoides?

En los últimos años, el avance registrado en los medios de cultivo y las técnicas de laboratorio, acompañó y propició la tendencia cada vez más marcada de la postergación de la maternidad más allá de los 40 años. Procedimientos como la vitrificación de óvulos garantizan tasas cada vez mayores de sobrevida de esta célula fundamental para el proceso reproductivo, permitiendo que las mujeres sueñen con tener hijos a edades en las que hace apenas una década resultaba imposible. Pero ¿qué ocurrió con los espermatozoides? “Los espermatozoides, a diferencia de los óvulos, son células muy resistentes que se congelan exitosamente y sin demasiados problemas desde la década del 70”, precisó Sabrina de Vincentiis, bióloga y directora del Laboratorio de Embriología de SEREMAS.

Lo que sí ha cambiado desde entonces es el acceso a la información. “Cada vez se conoce más sobre la importancia de la preservación de la fertilidad masculina frente a procedimientos invasivos”, resaltó la bióloga.

“Hasta hace pocos años no se tenía en cuenta que si un varón era sometido a quimioterapia era necesario congelar una muestra de semen para darle la posibilidad en el futuro de ser padre. Hoy afortunadamente hay más información y más conciencia sobre la planificación de la fertilidad masculina”, sostuvo Sabrina de Vincentiis, bióloga y directora del Laboratorio de Embriología de SEREMAS.

La congelación de espermatozoides, explicó De Vincentiis, “está indicada en aquellos varones que recibirán un tratamiento de quimioterapia y corren mucho riesgo de quedar azoospérmicos, es decir, sin espermatozoides en su semen. Según la concentración y la movilidad de estas células se decidirá si sólo se criopreservan una o más muestras para preservar la fertilidad de ese paciente”.

Por otra parte, en todos los casos, este procedimiento otorga un margen de mayor seguridad, ya que permite la planificación de un día específico para la aspiración de los óvulos y la realización del ICSI o de la FIV. “Si no es posible obtener una muestra fresca de espermatozoides por el estrés que genera la situación o por diversos motivos, se puede recurrir a la congelada con anticipación”, explicó la bióloga.

Con el mismo objetivo, es decir, quitar presión el día de la práctica de reproducción asistida, en los casos de ovodonación, se recurre generalmente a muestras congeladas para evitar el estrés que puede generar sincronizar el ciclo de la donante y su aspiración de óvulos con la obtención de la muestra del varón”, agregó la especialista.

La obtención de una muestra de semen para su criopreservación permite analizar la cantidad y movilidad de los espermatozoides, observando específicamente la cantidad de traslativos rápidos o intermedios, ya que son “los que mejor resistirán la congelación”, dijo De Vincentiis.

“Luego –concluyó De Vincentiis- se agrega una sustancia que protege del frío a las gametas y se procede a la congelación, es decir, al descenso de la temperatura hasta menos 196 grados centígrados”.

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