Un estudio demuestra que los bebés alcanzan objetos más lejanos si están acompañados por adultos

por el Equipo de Babysitio



¿Sabías que como madre tienes el poder para que tu bebé vaya muy lejos? Sí, literalmente hablando.

El llanto no es la única forma de comunicación que tienen los niños. Una reciente investigación descubrió que los bebés, a partir de los 8 meses de edad, saben que sus acciones físicas, como alcanzar objetos, son otra forma de comunicarse con sus padres.

En el estudio, realizado en el Instituto Max Planck de Psicolingüística de Holanda, se analizaron a veinte bebés de 8 meses y se descubrió que eran conscientes de sus propias limitaciones físicas y sabían cuándo pedir ayuda a sus padres u otros adultos.

Los pequeños fueron divididos en dos grupos de diez y puestos en habitaciones diferentes. Un grupo con sus padres presentes y el otro sin ningún adulto. Luego se colocaron juguetes en tres posiciones diferentes: a su alcance, a mediano alcance, y lejos de ellos como para que no pudieran alcanzarlos.

Se les indicó a los padres que no intervinieran y que solamente ayudaran a sus bebés cuando se los viera enojados o llorando. El resultado fue sorprendente. Aquellos bebés que estaban solos no se esforzaban para tomar los objetos que estaban fuera de su alcance, mientras que los bebés que estaban acompañados por sus padres hacían un gran esfuerzo para conseguirlos.

"Muchos bebés ni siquiera se esforzaron en tomar los objetos cuando estaban sus padres; en cambio, cuando sus padres estaban sentados junto a ellos hacían un gran trabajo" comentó la directora del estudio, la psicóloga Verónica Ramenzoni.

Y no sólo sucedió con los padres. Se realizó también un segundo estudio con los bebés acompañados por los mismos investigadores y el resultado fue el mismo.

"Lo que descubrimos demuestra que los niños planean sus acciones no sólo en relación a lo que ellos pueden hacer por sí mismo, sino también por lo que su entorno social espera de ellos", agregó Ramenzoni.

El resultado de esta investigación sugiere que muchas habilidades del bebé, como la de señalar con el dedo que ocurre en general a los 12 meses, es el resultado de esta comunicación física lograda tiempo atrás a través de este tipo de comunicación corporal con su entorno familiar.

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