La mamá que adopta a bebés terminales sin pedir nada a cambio

por el Equipo de Babysitio



Cori Salchert, una enfermera estadounidense, se dedica a cuidar a estos niños hasta el final de su vida en su hogar "La Casa De La Esperanza". 

¿Adoptarías a un bebé con una enfermedad terminal, sabiendo que dentro de poco va a morir? Para esto hace falta mucho amor y valentía, dos atributos que Cori Salchert tiene en abundancia.

Esta enfermera estadounidense, que además es especialista en duelo perinatal, se dedica a cuidar y darle cariño a aquellos bebés que han sido abandonados por sus padres o que por alguna razón no podían hacerse cargo de los costos económicos y emocionales que supone tener un hijo en estas condiciones.

El primer bebé que adoptó fue Emmalyn. Una niña que nació sin una parte del cerebro y a la que Cori recibió en su hogar llamado "la casa de la esperanza". La niña vivió apenas un mes y medio luego de luchar con todas sus fuerzas. Sin embargo, murió en calma gracias al amor de esta enfermera que se hizo cargo de ella en sus primeros y últimos días de vida.

“Durante años yo había querido cuidar a bebés que tenían un pronóstico de vida limitado como Charlie, o terminal como Emmalynn. ¡Qué regalo es ser parte de la vida de estos bebés! Tener la capacidad de aliviar su sufrimiento, de apreciarlos y amarlos a pesar de que no pueden regresar algo tangible o incluso sonreír por nuestros esfuerzos”.

Su noble trabajo se prolongó con la ayuda de toda su familia que está involucrada también en el proyecto. Salchert ya tiene ocho hijos junto a su esposo Marco, de los cuales seis de ellos son biológicos. Hace ya más de dos años que adoptaron a Charile un bebé al que los médicos le daban como máximo 2 años de vida.

“Invertimos y sufrimos terriblemente cuando estos pequeños mueren, pero nuestros corazones son como ventanas de vidrio templado. Esas ventanas están hechas de vidrio roto que ha sido fundido de vuelta, y esas ventanas son aún más fuertes y mas hermosas por haber sido quebradas”.

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Pero Charile, aún sigue vivo a pesar de su grave lesión cerebral. La tarea de criar a un bebé así es muy dura. Durante este año han tenido que reanimarlo diez veces. La pareja incluso compró una cama especial para podir dormir junto a él junto a los dispositivos que lo ayudan a sobrevivir.

El objetivo era que Charlie pudiera aprovechar todas las experiencias posibles antes de que muera. No obstante consideran que la próxima vez que le de un ataque, lo van a "dejar ir".

La generosidad y el compromiso con estos niños sin esperanza pero con deseos de ser amados tienen su origen en la infancia de la enfermera. Su hermana menor, Amie, sufrió una meningitis que le provocó daños cerebrales irreversibles. Entonces sus padres decidieron internarla en una institución especializada para estos casos.

Desafortunadamente, Amie murió al poco tiempo al caer dentro de un estanque en un campo de golf donde se ahogó. Esto conmovió profundamente a la pequeña Cori y por esta razón ahora trata de redimir este hecho acompañando con todo su amor a los pequeños que recibe en su hogar.

Además de esta maravillosa obra, Salchert ha creado una asociación llamada "Hope After Lost" en Sheboygan, Wisconsin, con el fin de brindar ayuda psicológica a las familias que han sufrido la pérdida de un hijo.

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