Nacer con iguales oportunidades: controles prenatales y en un lugar adecuado

por Unicef



Buenos Aires,24 de septiembre

Por 4to año consecutivo, UNICEF presenta la Semana del Prematuro una iniciativa que se extiende del 28/9 al 6/10, de la que participan 280 instituciones de 24 provincias y que enfatiza sobre la necesidad de disminuir las brechas de inequidad que existen en el cumplimiento de los derechos 1 y 2 del Decálogo[i][1] que enuncian: “La prematurez se puede prevenir, en mucho casos, por un control adecuado del embarazo” y que “Los recién nacidos prematuros tiene derecho a nacer y ser atendidos en un lugar adecuado”.

 

 

Tendencias en la salud infantil y neonatal

Argentina ha progresado mucho en estos años. La reducción del 54% de la mortalidad infantil entre 1990 y 2011se explica por una caída tanto en la mortalidad post-neonatal (56,1%) como neonatal (51,4%); pero la mayor reducción se observó en la tasa de mortalidad post-neonatal. Los resultados podrían ser aún mejores si se disminuyera la gran disparidad en el riesgo de morir para los niños menores de un año que viven en las distintas provincias argentinas. Por caso, mientras que en Formosa mueren 21,2 niños menores de un año cada 1.000 nacidos vivos, en Tierra del Fuego fallecen 7,1.

La sobrevida de quienes pesaron menos de 1.500 g al nacer mejoró en la última década, pero estamos lejos de los estándares internacionales. Mientras en los países industrializados y en muy pocas instituciones de nuestro país la sobrevida alcanza o supera el 90%, la estimación de sobrevida en los menores de 1.500 g, en 2011, alcanzó el 64%, contra el 61% en el 2010.

Un ejemplo paradigmático es el de la provincia de Neuquén, que presentó la tasa más baja de mortalidad en el grupo de niños y niñas que nacieron con menos de 1.500 g con un valor de 20,3/100; mientras que Formosa, Corrientes, La Rioja y Tucumán presentaron valores hasta 2,5 veces más elevados. Si todas las provincias hubiesen tenido la tasa de mortalidad de Neuquén en recién nacidos, con menos de 1.500 g, se hubiesen prevenido 906 muertes neonatales bajando en 1,5 puntos la tasa de mortalidad infantil.

¿Qué significa garantizar una adecuada cobertura de la atención materna y neonatal?

Las Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales (CONE), definidas por la Organización Mundial de la Salud, constituyen recursos humanos, físicos y económicos que indispensablemente deben estar presentes en todos los centros e instituciones donde nacen los niños y niñas, para garantizar la mayor seguridad en la atención materno-infantil al momento del parto. El cumplimiento de las CONE es básico para garantizar la sobrevida de todo recién nacido, independientemente de su peso o edad gestacional, y es crítico para los recién nacidos prematuros.

Según un análisis de la base de datos correspondiente a esta evaluación –provista por el Ministerio de Salud de la Nación a UNICEF–, en nuestro país, en 2010, nacieron 73.403 niños y niñas en maternidades públicas que no reunían las CONE. Esta cifra representa el 10% de los nacimientos que ocurrieron en Argentina en 2010 (756.176), por lo que podría afirmarse que, ese año, 1 de cada 10 niños y niñas nació en una maternidad o centro obstétrico que no reunía la totalidad de las CONE.

En 2011, el Ministerio de Salud de la Nación difundió los resultados de la segunda evaluación de las maternidades públicas argentinas (2010-2011). De las 630 maternidades con información disponible, se pudo valorar el cumplimiento de las CONE en 585 (92%), el 44% las cumplieron en su totalidad. La condición menos cumplida fue la disponibilidad de sangre para transfusión: solo el 54% cumplía esta condición.

¿Cómo se puede garantizar una adecuada cobertura de la atención materna y neonatal?

Redes perinatales regionalizadas y reguladas. La regionalización de la atención materno-neonatal es una de las estrategias con mayor impacto en la reducción de las muertes de los recién nacidos prematuros y en la prevención de las complicaciones asociadas a esta condición. Se requiere que el sistema de salud se organice de manera tal que asegure la accesibilidad de la atención a la embarazada y que, según los riesgos que presente ella y/o su bebé, reciban la atención necesaria.

La evaluación de las maternidades públicas en Argentina mostró, entre otros aspectos, que el número total de instituciones en el país es muy elevado, y su promedio de nacimientos es bajo. Esto contribuye a tener plantas físicas sin la adecuada dotación de personal y los suministros esenciales para una correcta atención materno- perinatal, lo que impactó negativamente en la calidad de la atención y el incremento del gasto. Argentina tiene registradas 472 establecimientos (217 públicos y 165 privados) con oferta de Terapia Intensiva Neonatal, tres veces más que las que tiene Reino Unido para atender un número similar de partos, y 16 veces más que las que tienen Canadá o Chile, países estos con tasas de mortalidad maternas e infantiles menores que las nacionales.[ii][2]

¿Cómo prevenir la prematurez y evitar las muertes neonatales?

Los controles durante el embarazo pueden prevenir la prematurez; y que el parto se produzca en un lugar adecuado puede evitar la muerte materna e infantil.

El control durante el embarazo permite:

a) Indagar sobre la edad de la madre, sus hábitos, si tuvo hijos y cuántos. Se sabe que las madres adolescentes o que tuvieron muchos hijos anteriores, así como las embarazadas que no se alimentan bien, fuman o consumen drogas o alcohol, tienen más riesgos de tener un hijo prematuro.

b) Saber si una mamá ya tuvo un bebé que nació prematuro. De ser así, tiene entre 5 y 7 veces más posibilidades de volver a tener un hijo que nazca antes de término.

c) Detectar tempranamente enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes en la mujer y el retardo de crecimiento del feto.

d) identificar si la mujer está bajo una situación stress, como un embarazo no deseado o ser víctima de violencia familiar o laboral.

Se ha demostrado que la privación social y afectiva, definida como: la falta de educación, de controles prenatales y de contención emocional de la mujer embarazada, afecta negativamente su salud y la de su bebé.

Tres razones porque preocuparnos

1. Cada año nacen más bebés prematuros: En 2011, el 8,5% del total de los nacimientos (64.386 niños) ocurrieron antes de la semana 37; mientras que en 2000, fue el 7,8%. Según un artículo recientemente publicado, donde se valoraban las tasas de prematurez durante los últimos 10 años en 39 países de renta media y media alta, Argentina presentó el segundo incremento más elevado (+4,2%) de la tasa de nacimientos prematuros en el período. No ha sido posible definir cuáles fueron las causas de este incremento, ya que es compleja la interrelación de los diferentes factores: socioeconómicos, ambientales, genéticos y de prácticas instaladas que podrían incidir en la prematurez.

2. Barreras que obstaculizan la regionalización. Las principales son:

a. Segmentación del sistema de atención perinatal y falta de articulación entre los subsectores público, privado y de la seguridad social.

b. Fallas en la articulación y en los sistemas de traslado entre los distintos niveles de complejidad.

c. Algunas de las grandes maternidades no cumplen las CONE.

d. Insuficiente cantidad de recursos humanos

e. La organización, distribución, capacitación, remuneración e incentivos de los recursos humanos es un factor mencionado como limitante para la plena realización de los derechos de los prematuros que allí se asisten.

3. Brechas de conocimiento y de acción. En la actualidad, existe una brecha de conocimiento en lo que respecta a intervenciones efectivas para reducir la incidencia de la prematurez; sin embargo, en lo que respecta a la reducción de la morbilidad y mortalidad asociada a esta condición, la brecha es de acción: se sabe qué se debe hacer, pero distintos factores, fundamentalmente de tipo organizacional, limitan la implementación de estas prácticas e intervenciones efectivas, lo que impacta en la sobrevida y calidad de vida de los recién nacidos prematuros.

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