Ya es posible concebir un bebé de tres padres diferentes

por el Equipo de Babysitio



La técnica permite prevenir un gran número de enfermedades fatales. Sin embargo, surge el debate y los cuestionamientos éticos.

Hasta el momento sólo se necesita un hombre y una mujer para concebir un bebé. Sin embargo, los avances científicos en el área de ingeniería genética, junto a las nuevas perspectivas políticas y éticas permiten hacerlo ahora de otra manera.

Desde el inicio de la fertilización in vitro (FIV) y las diversas técnicas de fertilización asistida la pregunta sobre cuán lejos iremos en este aspecto ha tenido una respuesta. Un nuevo avance científico llamado técnica de reemplazo mitocondrial (TRM) pronto podría redefinir nuestra visión de la genética y la reproducción humana ya que será posible crear un bebé de tres padres diferentes.

La técnica no apunta a crear bebés de diseño con una genética que le permita aumentar sus capacidades sino la de pasar el material genético de una madre a su bebé sin transmitirle defectos mitocondriales que pueden causarle graves enfermedades en el futuro.

La técnica se realiza de la siguiente manera. En el núcleo del óvulo materno existen más de 23.000 genes que determinan las características del individuo, como el color de los ojos y pelos o su estatura. Fuera del núcleo, en la mitocondria, hay 37 genes que influyen directamente en la energía que produce la célula. Cuando se presenta una falla en la mitocondria aparecen todo tipo de complicaciones como la enferemdad de Leigh, el síndrome de Barth o la poliodistrofía progresiva infantil. Asimismo  los defectos mitocondriales están relacionados a la enfermedad de Parkinson, sordera, ceguera, diabetes y epilepsia.

Durante el procedimiento se extrae el núcleo del óvulo de la madre y se lo transfiere a un óvulo donado al que se le ha quitado todo el interior excepto la mitocondria sana.

Posteriormente, el óvulo resultante es fertilizado por el esperma paterno e implantado en el útero materno. De esta manera, la madre pasa su material genético aunque no totalmente, ya que los 37 genes mitocondriales provienen de un tercero. Es decir, el bebé tendrá casi el 1% de los genes de su madre donante.

Los interrogantes éticos que se plantean son muchos ya que en principio el niño tendrá la decendencia de tres padres y además, no se sabe qué sucederá en el futuro con el desarrollo del individuo que ha nacido de este complejo ADN. No obstante, en el Reino Unido ya se han permito realizar los primeros experimentos clínicos bajo dos condiciones. Primero, es que la técnica sólo es utilizada para prevenir enfermedades mitocondriales y segundo es que permitirá únicamente la concepción de embriones masculinos. Esto se debe a que las mitocondrias se pasan a los óvulos y no al esperma, de forma que si hay inconvenientes en el futuro que surgen de la técnica, no se transferirán a generaciones futuras ya que los defectos se darían en las mitocondrias de los óvulos.

La tecnología avanza a la par de los deseos humanos por conseguir una salud ideal. Sin embargo, el planteo ético y la prudencia en estas decisiones científicas nos darán luz para saber cuáles son los límites de nuestra intervención sobre la naturaleza.

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