El embarazo en la adolescencia

por el Equipo Médico de Babysitio

 La madre adolescente  ¿Están preparadas físicamente para la concepción?  ¿Están preparadas psicológica y emocionalmente para la llegada de un bebé?  El padre adolescente  Recomendaciones a nivel institucional Artículos relacionados Déjanos un comentario

La madre adolescente

La adolescencia es el periodo de transición entre la infancia y la adultez. Se fija, según la OMS, entre los 10 y 20 años. Es el momento en el cual se adquiere la capacidad reproductiva, y en general se adelanta en 4 ó 5 años a la madurez emocional.
A nivel mundial, el 40% de la población se ubica entre esas edades y más de la mitad de ellos reconoce haber tenido relaciones sexuales antes de los 16 años. Aproximadamente el 10% de los nacimientos en todo el mundo corresponden a madres adolescentes. En los países en desarrollo este porcentaje es mayor, debido a falta de acceso a información de métodos anticonceptivos.
En Argentina 1 de cada 6 partos corresponde a mujeres de entre 15 y 19 años siendo así mayor entre 6 y 10 veces a los registrados en España, Italia, Francia, Alemania y Canadá. Pero la diferencia se achica respecto a Estados Unidos, cuyo índice es menor en sólo un 20% al argentino. Dentro de América Latina, sin embargo, el embarazo en la madre adolescente en la Argentina es inferior a los porcentajes de Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.
Hay diferencias en la reacción de la madre adolescente, dependiendo de su edad.
En los embarazos en niñas de 11 y 12 años, llamados de adolescencia temprana, es frecuente que exista una negación del mismo. Hay gran apego a su madre y por lo general el padre de la criatura está ausente.
Las niñas entre los 14 y 16 años toman su embarazo con cierto sentido de posesión hacia el niño, aunque sienten culpa y orgullo a la vez por la situación. En general sienten que es su única posesión y suelen defenderlo a ultranza.
Los embarazos en adolescentes entre los 17 y 20 años transcurren con un grado de adaptación que no sucede en las menores a estas edades, y su sentimiento de maternidad es muy fuerte.
Lo habitual es que estas niñas no busquen el embarazo, sino que sucede por desconocimiento sobre métodos anticonceptivos, falta de diálogo con los padres y en los peores casos, como consecuencias de abuso o violación.
También están los embarazos en madres adolescentes que son buscados, con todos los cuidados prenatales adecuados, pero desgraciadamente esta situación es la menos frecuente.

¿Están preparadas físicamente para la concepción?

Muchas veces no, en especial aquellas niñas menores de los 15 años que suelen tener:

  • Dificultades en el momento del parto

El embarazo aparece en un momento de la vida en el que la pelvis todavía no alcanzó el tamaño adulto, lo que aumenta la incidencia de complicaciones traumáticas en el momento del parto, como desgarros y/o hemorragias. Es frecuente que los partos sean por extracciones fetales vaginales instrumentales, ya sea mediante el uso de fórceps o vaccum y, en menor medida, por cesáreas (aproximadamente 30% o más según las distintas maternidades).

  • Aparición de anemia

La disminución en los glóbulos rojos surge principalmente por un déficit nutricional provocando anemia.

  • Abortos espontáneos

Ocurren en el 30% de los embarazos, sobre todo para las más pequeñas (disminuyendo su incidencia con el avance de la edad) ya que no han llegado aún a su madurez biológica.

En cuanto al niño, también sufre las consecuencias de la edad temprana de la madre:

  • Bajo peso al nacer

El bajo peso del recién nacido es 2 a 6 veces más frecuente que en el embarazo posterior a los 20 años y puede conducir a problemas neurológicos, retraso madurativo e incluso la muerte.

  • Internación en neonatología

Ya que requieren de un cuidado y especial observación posterior al parto, sobre todo si nacieron antes de las 37 semanas.

  • Malformaciones

Cuando las madres son menores de 15 años, sus bebés tienen un 20% más de probabilidades de malformaciones que las madres entre 20 y 35 años.

  • Partos prematuros

También se registra una mayor tasa de partos prematuros (bebés nacidos antes de la semana 37 de gestación) con consecuencias tales como la alta tasa de morbi-mortalidad perinatal asociada a la prematurez.

¿Están preparadas psicológica y emocionalmente para la llegada de un bebé?

Con frecuencia, las adolescentes temen hacer público su embarazo sobre todo a sus padres por temor a una represalia o bien por el rechazo de ellos. Suelen hablar de sus miedos y sentimientos con amigas de su misma edad, o con desconocidos en la web pidiendo apoyo y consejo en foros de discusión.
Muchas de ellas expresan sentir culpa, temor y tristeza por tratarse de un embarazo no deseado, todo esto sumado generalmente al abandono de sus parejas frente a la noticia de la llegada del bebé.
Algunas chicas buscan cortar con la desesperación e inducirse al aborto con todos los riesgos que esto acarrea, más aún en países donde no está legalizado.
Los padres adolescentes en general también son protagonistas de problemas sociales como:

  • Deserción escolar
  • Trabajo con baja remuneración
  • Alta tasa de divorcios o separaciones tempranas en la pareja
  • Aumento del estrés y trastornos emocionales por falta de recursos
  • Tener que actuar como adultos y saltearse el período de crecimiento del adolescente

No es tan problemático en las adolescentes mayores de 17 años quienes aceptan mejor la situación y una vez reconocida lo defienden y remarcan su edad como una gran oportunidad para ellas. Claro que se trata de las adolescentes mayores, que ya sienten cierto grado de responsabilidad y madurez. Manifiestan estar preparadas para ser madres e incluso marcan como una ventaja su embarazo ya que las ayudará en las relaciones sociales, sobre todo con sus parejas.

Es necesario que los padres puedan contenerlas y acompañarlas en estos momentos, ellas requieren del amor de los más cercanos y aunque la noticia los tome por sorpresa no hay nada más hermoso que estimular una relación madre-hijo.

El padre adolescente

Los jóvenes padres, en general tienen menor información acerca del proceso del embarazo y sobre cómo prevenirlo. Algunos adolescentes intentan asumir este nuevo rol, pero en general son sometidos por su propia familia y allegados a una desvalorización asociada con dificultades laborales, abandono escolar, mala remuneración por su trabajo y en general terminan viviendo con los padres de su pareja o los propios.
Es necesario que tengan también atención por un equipo de salud con experiencia en la paternidad adolescente.

Recomendaciones a nivel institucional

Es muy importante dar información a todos los adolescentes del significado de una relación sexual, y los riesgos de la misma si no se toman los recaudos necesarios.
Los padres son los primeros que deberían tomar la iniciativa, seguidos por instituciones gubernamentales y educativas.
La prevención primaria del embarazo en la adolescencia se realiza con información, evitando el embarazo en este rango etario. En la actualidad son muy pocas las culturas que promueven y aceptan el embarazo en la adolescencia. Debe darse información completa y permanente de la fisiología de la reproducción. Son muy efectivos los grupos de reflexión entre adolescentes con la coordinación de personal especialmente capacitado.
La prevención secundaria es la que se ocupa de la protección del embarazo, parto y crianza del recién nacido. Debe favorecer la inserción laboral de los adolescentes evitando la mala remuneración por su edad y protección legal ante despidos. Es necesario un seguimiento del vinculo madre-padre-hijo, fortaleciendo la relación de la pareja y ayudarlos a asumir su nuevo rol.
La prevención terciaria se basa en medidas tendientes a controlar la evolución del bebé y de sus padres. Detectar situaciones de riesgo para cualquiera de los tres, reinserción laboral para los dos, y un asesoramiento intensivo en métodos anticonceptivos.
Desgraciadamente son pocos los países que pueden dar la protección ideal a estos padres precoces, pero afortunadamente existen Organismos No Gubernamentales (ONG), que se están ocupando de esta situación en crecimiento.

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