El llanto del niño: 10 frases “mágicas” para decirle cuando quieras calmarlo

A veces no sabemos cómo actuar ante un niño con un ataque de llanto. Aquí unos consejo que al parecer funcionan, ¿lo probarías con tu hijo?

El llanto del niño: 10 frases mágicas para decirle cuando quieras calmarlo

Aunque estamos conscientes de que la principal manera en que un bebé recién nacido se comunica con el mundo es a través del llanto, sentimos que eso es algo que debe “arreglarse”. Ya cuando nuestro bebé empieza a hablar creemos que debe reaccionar a sus emociones tal como lo hacemos los adultos, en vez de solo llorar, como lo han hecho desde que nacieron.

Nuestra reacción natural ante el llanto de un niño

A todos los padres nos pasa que al escuchar a nuestros hijos llorar nos invade una sensación de incomodidad que nos desconcierta. Y nos sentimos especialmente ansiosos cuando no sabemos la razón de este llanto.

Algunas investigaciones señalan que el cerebro humano tiende a reaccionar instantáneamente ante el llanto de un niño. Esto se traduce en que nos ponemos más atentos y más dispuestos para ayudar con rapidez.

Otra reacción ante un bebé que llora es el aumento del ritmo cardíaco y el aumento de nuestra respuesta para la lucha o la pelea. Esto nos impulsa a actuar, incluso si el niño que llora no es nuestro hijo.

Eso quiere decir que estamos programados a reaccionar ante el llanto de un niño, la cuestión es cómo reaccionamos.

El niño no llora siempre por tristeza

La mayoría de los niños pequeños lloran no solo por tristeza sino para manifestar cualquier otra emoción como rabia, miedo, frustración, ansiedad, felicidad, entre otras. 

Muchos de ellos no se conocen a sí mismos lo suficiente como para reconocer qué es lo que sienten, por eso no obtendremos mucha información de su parte cuando les preguntemos qué les pasa.

Pedirle que deje de llorar no da resultado

Cuando lo primero que hacemos es pedirle a un niño que cese el llanto diciéndole “¡no llores!” o “¡deja de llorar!”, inmediatamente pensará que no entendemos cómo se siente. Por eso es que la mayoría de las veces empiezan a llorar con más intensidad.

Esta solicitud u orden es un mensaje que les damos afirmando que lo que siente en ese momento no nos importa o no es válido.

Parte de nuestro trabajo como padres es ayudar a que nuestros hijos puedan autorregular sus emociones. Aunque parezca una tarea titánica solo podemos hacerlo cuando somos compresivos y empáticos con ellos.

Por eso, no importa que tan banal nos parezca la causa de su llanto, la incapacidad de los niños para reconocer sus propios sentimientos y el decirles que ya dejen de expresarlos hace que ninguno de los dos pueda aprender a manejar ese sentimiento de forma positiva.

Aunque parezca la estrategia perfecta, ¡no lo distraigas para que deje de llorar!

La mayoría de los padres usamos la distracción como herramienta para que el niño deje de llorar. Por eso llamamos su atención hacia otra cosa que le sea de interés, que lo distraiga, y así cesar el llanto completamente. 

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A veces recurrimos desesperados a las canciones que le cantamos todos los días, otras veces nuestros aliados son los juguetes, otras son los postres o golosinas. Lo cierto es que al distraer al niño de lo que está sintiendo en ese momento no le permite a usted que se conecte con él, por tanto no aprende a manejar sus emociones y sentimientos.

Aunque la distracción puede funcionar, por ejemplo, en caso de que nuestro hijo este peleando por un juguete con otro niño y nosotros le demos un segundo juguete para que se distraiga y deje de pelear. 

En la mayoría de las situaciones de llanto la distracción es una salida que no permite al niño ir reconociendo lo que siente, ni tampoco ir aprendiendo junto a sus padres cómo manejar de mejor manera las situaciones o sentimientos similares que pueda tener en un futuro.

De manera que si su hijo está llorando porque no le dio oportunidad de ponerse él solo los zapatos sino que lo hizo usted por él, si trata de distraerlo de ese llanto lo más probable es que llore con más fuerza para poder ser escuchado.

Las mejores palabras recomendadas por un experto

Lo primero que debemos hacer al estar frente a un niño que llora es respirar profundamente al menos un par de veces. Esto se recomienda especialmente si está estresado, frustrado o enojado, pues es muy importante que podamos estar tranquilos Lo que digamos en estos momentos puede hacer que la angustia de nuestro hijo crezca.

Es necesario que nosotros, los adultos, podamos reconocer cómo nos sentimos, concentrándonos en lo que sucede en nuestro cuerpo. Fijémonos en los latidos del corazón, en nuestra mandíbula, que tal vez esté muy apretada, en cuán tensos estamos, y una vez estemos preparados, usamos una voz baja y agradable para hablar con nuestro niño.

Podemos decirle algunas de estas frases para comunicarnos efectivamente con ellos. Por supuesto que la puedes adaptar a tu forma de hablar, lo importante es el sentido y lo que le queremos transmitir.

1. “Siempre estaré a tu lado y te ayudaré”

Es importante que tu pequeño sienta que puede contar contigo, aunque en ese momento no quiera recibir tu ayuda.                   

2. “Entiendo que esto no es fácil para ti” 

Con esta expresión el niño reconocerá que lo ves y escuchas lo que dice.

3. “Se que te sientes decepcionado / asustado / triste / feliz / ansioso, y está bien que te sientas así”

Esto ayuda a reforzar la idea de que somos seres humanos y que sentimos emociones.

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4. “Esto en verdad es algo feo / triste / frustrante”

Saber qué suceso fue el que provocó el llanto del niño ayuda a ver cuál es la causa de la emoción, y saber también qué debemos hacer al respecto.

5. “Descansemos un rato”

Salir de la situación le facilita al niño entender que en ocasiones hay que tomar distancia para componerse nuevamente. Posiblemente el niño este muy cansado o demasiado estimulado, y solo requiere estar tranquilo, en algún lugar relajante por un rato, antes de regresar a lo que estaba haciendo.

6. “Te amo hijo. Yo te protejeré”

Lo mejor es acompañar esta frase con un abrazo, esto ayuda a la unión entre los padres y el niño, además de hacerle sentir que verdaderamente están para protegerle.

7. “¿Quieres que te ayude a intentarlo de nuevo?”

Es posible que tu hijo requiera ayuda para hacer la tarea, descansar del estado emocional en el que se encuentra o tratar nuevamente de hacer lo que estaba haciendo, probablemente con apoyo tuyo. Es deber nuestro como padres no decirles o imponerles lo que deben hacer, más bien preguntarles para que puedan empoderarse, esto los hace sentir que importan y que son significativos.

8. “Se que estás llorando pero no sé qué hacer. ¿Me puedes ayudar a saber qué pasa?” 

Es posible que al principio tu hijo no sea capaz de decirlo con palabras. Por eso responder esta pregunta puede ayudarle a verbalizar paulatinamente lo que siente.

9. “Me acuerdo cuando tú…”

Tratar de ser racional con un niño pequeño mientras está llorando y en una situación demasiado emocional es casi como tratar de negociar con un mini dictador. Ellos en ese momento no están listos para entrar en razón porque se sienten enojados, tristes, indefensos o están muy cansados.

Por eso, aunque parezca una forma de distraerlo, hacer que recuerde una situación feliz para él, o una situación de tranquilidad, les ayuda a que su cerebro esté preparado para pensar de forma racional.

10. “Juntos vamos a encontrar la forma de solucionarlo”

Lo que realmente queremos los padres es poder ayudar a nuestros niños a que posean habilidades que les permitan solucionar situaciones problemáticas. 

Por eso es muy importante encontrar la forma de que procesen sus sentimientos y emociones, para que junto a nosotros aprendan a ver la situación de forma objetiva, y puedan hallar diferentes formas de solucionar las situaciones que se le presenten.

Mantén el silencio, y mantén espacios que sean de amor para tu pequeño niño que aún se expresa llorando. Recuerda que debes ser un pilar de fortaleza y empatía para tus hijos.

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