Un pastor y su mujer adoptan a dos hermanitos que encontraron un día en un basural

A pesar de dedicarse a prestar servicios de caridad, esta familia no pudo dejar dejar pasar la oportunidad de seguir dando más de lo que podían.

Un pastor y su mujer adoptan a dos hermanitos que encontraron un día en un basural

Un día, el hombre iba conduciendo por el condado de Pasco y vio algo que le llamó la atención cerca de un edificio. Cuando entró para ver de que se trataba encontró uno de las más tristes imágenes: eran dos niños en pañales totalmente sucios y rodeados de basura.

El pastor Ronnie Stewart y su esposa Krystal tenían conocimiento acerca de estos niños. La señora Stewart recuerda haber visto a la familia de estos hermanitos pasar por la iglesia del pastor para tomar la sopa que ahí ofrecen, sabiendo por hecho que eran una familia sin hogar.

“Se nos rompía el corazón con el sólo hecho de pensar que los bebés pasarían esa noche ahí, a medida que oscurecía y se acercaba una tormenta, mientras a nosotros nos esperaba una casa cálida y abrigada”.

Ronnie y Krytal no podían dejar desamparados a esos niños. Así que un día convencieron a los padres de llevar a los hermanitos a su casa para cuidarlos. Aunque los pastores ya tenían tres hijos propios, se sentían más que felices de aceptar a estos dos bebés.

Ese domingo la familia de los dos hermanitos asistió al servicio de la iglesia y les hizo la pregunta que dejo a los pastores asombrados. En palabras de la propia Krystal:

“Ummmm dijeron que sí… Mi corazón se detuvo al oír las palabras de mi esposo. Recé para tener el valor necesario al saber que nuestras vidas estaban por cambiar. Hemos ayudado a muchas personas de maneras distintas, pero nada como esto, era un nivel mucho mayor.”

“Voy a recapitular. Creamos una iglesia llamada Refugio en el condado Pasco en Florida, sabíamos que esta comunidad estaba en graves condiciones por tener una gran población de personas sin hogar, así que nos propusimos ayudar de todas las formas que pudiéramos, una de ellas fue juntarnos con el ministerio metropolitano para ofrecer comida gratuita en la iglesia dos veces por semana. En cuestión de meses alimentábamos a 500 personas a la semana, donando ropa y artículos sanitarios”.

“El 6 de noviembre, trabajamos todo el día en la iglesia y pude notar una carita de un bebé mirándonos desde la distancia, su hermano menor estuvo en coche durante 10 horas ese día. Me rompía el corazón. Reconocí a sus padres, junto con otro hombre. Habían venido al servicio de la iglesia durante varias semanas. Estaba claro que se encontraban en un momento de necesidad”.

“Sentimos mucha tristeza al imaginar la noche que esos niños pasarían a medida que oscurecía y se acercaba una tormenta, mientras nos preparábamos para ir a casa”.

“Le dije a mi esposo, ya que los padres no quieren ir a un refugio, ¿deberíamos preguntarles si quieren que nos llevemos a los bebés a la casa para darles un baño caliente y una cama esta noche?”.

“Ummmm dijeron que sí… Fue lo siguiente que escuché”.

“Sin dudarlo nos entregaron a los bebés y sin decirnos cómo se llamaban. En cinco minutos comenzó la lluvia y mirando por la ventana me asombró cómo el Señor dispuso que les brindáramos refugio a estos pequeños. Regresamos a los niños a su familia al día siguiente rezando para que Dios protegiera a esos bebés y siempre les encontrara un techo”.

“Un domingo por la mañana, la familia de los chiquillos se nos acercó junto con un trabajador social y nos informaron que el gobierno había decidido que los niños fueran separados de la familia inmediatamente. Para evitar llevarlos a un orfanato nos propusieron que cuidáramos de ellos temporalmente. Ya han pasado 5 meses y ha resultado ser una bendición para nuestra familia”.

“Actualmente nos han notificado que debemos tomar la decisión de adoptar o dejarlos en el orfanato. Hace 6 semanas yo estaba recuperándome de una histerectomía debido un cáncer que me detectaron y dijimos que no íbamos a tener más hijos. Hoy en día estamos seguros del plan que tuvo Dios de encontrarnos con estos niños para que los amemos como si fueran nuestros propios hijos. Ya con los papeles firmados estamos finalizando los trámites para la adopción”.

“Gracias a todos por el apoyo y por sus plegarias. Debido a que no somos padres adoptivos no hemos recibido ningún aporte gubernamental. Nos sentimos muy agradecido por aquellos que ya han hecho donaciones, siempre serán parte de nuestro milagro.

Aunque los pequeños han estado bajo nuestro cuidado durante todo este tiempo la adopción requiere de un abogado, una corte y gastos de presentación de aproximadamente $10.000 dólares.

“Oramos para que nuestra historia inspire a otros a tomar saltos de fe como este”.

Comparte esta hermosa historia para que más personas se animen a adoptar.

Fuente: Spotlight | Jenny Brown

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