Sexualidad placentera

Una relación sexual placentera se basa en una secuencia de hechos que llevan a orgasmo de la pareja. A veces hay que charlar acerca de las necesidades de cada uno.

Sexualidad placentera

Conociendo mejor la función sexual

La sexualidad comienza con la vida misma, es un componente trascendental de la personalidad. En cambio, cuando hablamos de genitalidad, nos referimos exclusivamente a la anatomía y fisiología del aparato genital en relación con la función coital.

Dado que la sexualidad y genitalidad de los hombres y de las mujeres difieren entre sí, resulta muy útil para un buen vínculo de pareja conocer cuáles son esas diferencias.

¿Qué sucede durante una relación sexual?

Durante el acto sexual, se ponen en juego la sexualidad y la genitalidad de los integrantes de una pareja. Es un momento en donde varios aspectos se unen para dar comienzo al acto en sí:

  • Lo afectivo, expresado en deseo sexual
  • Lo estético, vivido como atracción física
  • Lo lúdico, que produce el juego sexual
  • La fantasía o el mundo interno que habita en cada persona

Todos estos factores, actuando en conjunto, hacen posible un encuentro sexual placentero.
En una relación sexual, el hombre y la mujer se besan y acarician. Esto da lugar a cambios corporales iniciales que producen una mayor irrigación sanguínea, especialmente en las llamadas zonas erógenas (partes del cuerpo que proporcionan placer sexual: clítoris, pezón, entrada de la vagina, lóbulo de la oreja, etc.).

El primer síntoma de reacción de la mujer a estas caricias es la lubricación genital, es decir, el aumento de la secreción vaginal y vulvar. Por su parte, el hombre experimenta la erección del pene. Luego, el estímulo pausado pero permanente de las diferentes zonas erógenas -especialmente a nivel del clítoris- producirá una excitación creciente que llamará a la penetración vaginal por el hombre, culminando con el orgasmo y la eyaculación del semen.

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La etapa de culminación de la relación sexual se produce con el orgasmo, cuando la excitación sexual es tan elevada, que desencadena la respuesta refleja del sistema nervioso.

Asimismo, debemos saber que también existen diferencias entre los sexos con respecto a la respuesta sexual. La más notable es que el hombre experimenta un solo orgasmo y necesita un límite variable de tiempo para experimentar otro (período refractario), mientras que la mujer, si continúa el juego erótico, puede tener varios orgasmos consecutivos (llamados multiorgasmos). Además, el hombre lo alcanza más rápidamente (eyaculación) que la mujer, quien necesita mayor preparación y juego sexual previo.

Si bien esta es una descripción breve y general del acto sexual, cabe resaltar que cada mujer lo vive de manera única cada vez.

Cómo vive la mujer la relación sexual

Para la mujer, las caricias antes y después de la penetración son muy importantes. Ella llega al coito con todo su cuerpo y su ser. A menudo, el hombre no lo sabe y no puede descubrirlo si una no se lo dice. Para lograr una relación placentera, la comunicación verbal entre la pareja es muy importante.

Conocer y comprender: los primeros pasos hacia la solución del problema

Con el conocimiento de estos conceptos básicos de la fisiología sexual, ya estamos en condiciones de reconocer mejor las alteraciones más comunes que pueden ocurrir en este campo: falta de deseo sexual, dificultad para conseguir el orgasmo y dolor durante la penetración.

Sequedad vaginal: ¿de qué se trata?

Una de las dificultades más frecuentes que se puede experimentar es el molesto síntoma de sequedad vaginal. La falta de lubricación de la vagina es causada por una insuficiente cantidad de estrógenos en el organismo, lo cual produce síntomas bastante molestos: picazón, sensibilidad, irritación e inflamación posterior al acto sexual, situación que dificulta el logro del orgasmo.

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En cuanto a sus causas, pueden ser varias: climaterio (descenso de estrógenos), infecciones genitales, irregularidades del ciclo menstrual, psicofármacos, postparto y lactancia, stress, depresión y deseo sexual disminuido o ausente.

Consultar a nuestro ginecólogo es el primer paso para combatir cualquier disfunción sexual. Nadie mejor que él para aconsejarte y brindarte una solución al problema de sequedad vaginal. Una de ellas es utilizar un buen lubricante vaginal que reúna todas las condiciones de calidad que se requiere: incoloro, inodoro, hipoalergénico, fácil de aplicar y que simule bien la humectación natural.

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