La conmovedora carta de una padre gay a su hijo recién adoptado

“Jamás olvides que la familia, de sangre o la que escojas, es la que te quiere sin condiciones”.

La conmovedora carta de una padre gay a su hijo recién adoptado

Deberth Araujo es brasileño, arquitecto y reside en la ciudad de Rio Grande do Norte. Según cuenta, siempre tuvo el deseo de ser padre y hace aproximadamente tres semanas este sentimiento finalmente se hizo realidad cuando con su novio Gilherme Gatto adoptaron al pequeño William.

Fue entonces que el orgulloso papá escribió una emotiva carta abierta a su hijo. Sus sentimientos, tan profundos y sinceros rápidamente se hicieron virales en Facebook, donde ya recibió casi 100.000 reacciones y más de 12.000 comentarios.

Ahora, la pareja se ha hecho famosa por la popularidad de aquel mensaje subido a la red social el 20 de octubre pasado. En él explica los peligros que le depara el mundo y que la familia es el lugar en donde siempre puede encontrar apoyo y refugio. También le escribe sobre la tolerancia a la diferencia y los valores humanos.

A continuación sus bonitas y sinceras palabras.

“En cuanto supe que vivías entre el orfanato y el hospital, solo, sin familia, tan pequeño y ya con 11 hospitalizaciones por neumonía y varias alergias a tus espaldas, sentí una mezcla de vocación y miedo. Por un lado, algo me decía que tenía que ser tu ‘héroe’ y salvarte; por otro, miedo de estar ante la mayor responsabilidad de mi vida. Pero la primera vez que te abracé (en la foto) vi que quien sería rescatado sería yo. Éramos nosotros los que estábamos siendo escogidos. Es inexplicable.

Fueron tres meses de custodia provisional, noches de dormir poco y mal, preocupaciones, medicinas. Pero tu mejora y el fin de las hospitalizaciones nos mostraron que el amor cura y hoy celebramos la custodia definitiva. Has sido nuestra mejor decisión. Pero eres tú quien nos escoge cada noche, cuando simplemente duermes o te agarras de nuestra mano o cuando nos despiertas para que te cantemos.

Y tenemos que corresponderte y protegerte, porque un día la vida se abrirá, salvaje, y vas a ver que el mundo no es un lugar tan bonito como debería serlo. Quizá haya más personas que te señalen con el dedo que personas que te den la mano, pero haremos todo lo posible para que no veas ese lado de la vida hasta que tengas edad de comprenderlo y de ver que las personas, a veces, anteponen sus convicciones a cualquier principio porque son limitadas. Debes perdonarlas, pero nunca debes sentirte menos por lo que una sociedad llena de contradicciones diga que es aceptable. Por encima de todo, respétate tal cual eres, pues, de hecho, la peor violencia es la que cometemos contra nosotros mismos.

¿Sabes, Will? Has llegado en el mismo año en el que perdí a mi padre, tu abuelo, y ya me imagino cuánto le hubiera gustado haberte malcriado. Ahora entiendo aquel amor infinito, que una vez me dijo que podía ser lo que quisiese, que no tuviese miedo, y que me abrazó cuando pensé que iba a ser rechazado. Hago esta declaración pública para que aprendas que decir la verdad en voz alta nos hace libres, y que ser quienes somos es nuestro mayor acto de coraje. Yo olvidé eso por una tiempo, pero tú me has rescatado, me has salvado en todos los sentidos posibles y enseñado lo que es ser padre.

Jamás olvides que la familia, de sangre o la que escojas, es la que te quiere sin condiciones. La familia no es solo quien te tolera, quien te comprende o quien te acoge: también es quien está ahí cuando te falte el suelo. La familia no es solo quien te acepta, es quien te abraza y te dice ‘te quiero’.

Nunca permitas que la mezquindad humana que te señala y te condena te diga cómo tienes que ser. Siempre te querremos por lo que eres, y si el mundo se empeña en hacerte daño, nuestro abrazo será siempre un lugar seguro en el que nunca te sentirás solo. No podemos escoger cómo comienza esta historia, pero podemos trazarla a partir de ahí. Construye un mundo en el que lo que cuenten sea el amor y el carácter y que las diferencias no dividan a las personas. Es el valor que más te quiero pasar. ¡Te quiero, HIJO MÍO!”

En un mundo donde la intolerenacia está reinando, esta carta sin duda no es sólo un mensaje para el hijo de este papá, sino para todos nosotros.

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