Una encuesta realizada a 7.000 mujeres revela que sus esposos las estresan más que sus hijos

Muchas aseguran que lidiar con ellos es mucho peor que aguantar los peores berrinches y caprichos de sus hijos.

Una encuesta realizada a 7.000 mujeres revela que sus esposos las estresan más que sus hijos

Una pareja exigente y poco colaboradora no hace más que traer dolores de cabeza. Esto es algo que miles de mujeres viven en su día a día, hecho que ha sido confirmado mediante encuestas, sin embargo, incluso este problema puede solucionarse.

En la mayor parte del mundo, muchas mujeres consideran que sus esposos son un motivo de estrés. En algunos casos, el estrés puede ser poco, mientras que en otros el nivel puede llegar a ser insoportable. Esta es una realidad que ha sido expuesta gracias a una encuesta realizada en Estados Unidos. Aunque parezca un chiste, miles de mujeres consideran a sus esposos más estresantes que sus hijos.

Mi esposo, un hijo más

Un esposo puede ser una bendición, un compañero que nos ayude en nuestro día a día y alguien con quien enfrentar la vida. Sin embargo, no todos los hombres son iguales, y para el pesar de muchas, una gran parte exige más de lo que da. 

En algunas ocasiones, las exigencias de los esposos pueden llegar al punto en que terminan siendo más estresantes que el peor berrinche de un niño malcriado, e incluso hay unos casos en que los padres pretenden que sus exigencias se encuentren por encima de las de los niños, esto no hace más que provocar dolores de cabeza en las madres.

Una encuesta que revela la realidad de muchas parejas

A principios de este año, en Estados Unidos la revista “Today” realizó una encuesta a 7.000 madres con la intención de  averiguar cuáles eran los niveles de estrés colectivo en las madres de dicho país y también conocer cuáles eran las mayores causas de estrés. 

Mira también:  El lado menos glamoroso de la maternidad en fotografías

El resultado de la encuesta indicó que un 46% de las madres estadounidenses consideran que el factor más estresante en su vida no es nada más ni nada menos que sus propios esposos. En otras palabras, para aproximadamente la mitad de las madres estadounidenses los esposos son las ponen más nerviosas que s hijos. 

El problema es que no ayudan

El motivo de que tantas madres consideren que sus esposos son más estresantes que sus hijos es que, en la gran mayoría de los casos, estos no ayudan en ninguna de las tareas del hogar. El 75% de las encuestadas indicaron que, si ellas no hicieran las tareas domésticas, entonces nadie las haría. 

Incluso una parte de las madres indicó frustración por este hecho, tal frustración es expresada a la perfección a través de lo que dijo una de las encuestadas. 

“Me siento agotada física y emocionalmente, cuando mi esposo llega de su trabajo siento que un nuevo trabajo acaba de iniciar para mí”.

No todos los hombres son perezosos

A pesar de que muchos esposos son realmente perezosos, sigue habiendo hombres que sí están dispuestos a ayudar. De hecho, en un principio la mayoría es así. El secreto del éxito luego del matrimonio es no dejar que la pareja se acostumbre a no hacer nada o a hacer poco.

Un hombre que colabora con las tareas del hogar con seguridad será un compañero y padre maravilloso. Debemos recordar que al formar una familia es necesario que ambas partes trabajen lo mismo, si uno trabaja más que el otro, entonces, con toda seguridad, las cosas comenzarán a desmoronarse. 

Mira también:  Tengo hijos y no tengo pareja: ¿Qué debo tener en cuenta si me enfermase de COVID-19?

La mejor solución siempre se encontrará charlando

Si tu esposo es de los que no ayuda en casa, sin ninguna duda, tienes que convencerlo de que tome una parte de las tareas. Para lograr esto, lo más adecuado es tener una conversación sincera con él (si tienes hijos, preferiblemente cuando estén dormidos). En esta conversación debes contarle todas las cosas que no te gusten. Si tu esposo es un buen hombre, de seguro va a entenderte. La idea siempre será llegar a un acuerdo y también estar dispuestos a ceder en la negociación. 

Deja un comentario