Sobreestimulación: Descubre cómo detectarla y qué hacer para calmar al bebé

Movimientos bruscos, llanto creciente y muchas otras señales indican que el bebé está sobreestimulado. Aquí algunos consejos para calmarlo.

Sobreestimulación: Descubre cómo detectarla y qué hacer para calmar al bebé

El primer año del bebé es una exploración constante del nuevo mundo que descubre día a día. El juego y la estimulación son algunos de los medios que le facilitan al pequeño la integración a su entorno. Sin embargo, a toda este despliegue de sensaciones y experiencias, puede sumársele una estimulación excesiva y como consecuencia un bebé bastante irritado.

A continuación te indicamos algunas de las señales de advertencia que manifiesta el bebé cuando está sobreestimulado y unos consejos para calmarlo.

¿Qué es la sobreestimulación?

La sobreestimación sobreviene cuando un bebé se siente abrumado por los sonidos, sensaciones y experiencias que recibe de su entorno. Sucede mucho cuando se reciben visitas. El bebé está feliz, juega y pasa un momento muy divertido con sus amigos, pero cuando se van todos se pone irritable, comienza a llorar y resulta difícil volver a tranquilizarlo.

A pesar de que los bebés necesitan de todos estos estímulos para afianzarse en el mundo, tienen también la necesidad de estar solos. Como  los bebés no pueden comunicarnos esto debemos interpretar su lenguaje corporal para poder descubrir el punto de inflexión donde el pequeño nos comunica físicamente que necesita esta tranquilidad.

Signos de sobreestimulación

Esto es lo que podrías notar en un bebé recién nacido o en un bebé de hasta aproximadamente 12 meses de vida:

Llanto creciente

Comienza con una lenta escalada de llanto hasta que es tan fuerte que su rostro se enrojece. Generalmente, el llanto inconsolable indica que el bebé se siente sobreexigido y ya no podrá relajarse.

Movimientos bruscos

Puede notarse al bebé que hace movimientos bruscos, aleatorios y cada vez más rápidos. También tiene la necesidad de no quedarse en el mismo lugar que se manifiesta arqueando la espalda o intentado levantarse del lugar donde se lo quiere recostar.

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Distracción

Cuando intentas mirarlo a los ojos esquiva la mirada y mira hacia todos lados girando la cabeza. Se lo ve distraído e incapaz de concentrarse en su forma habitual.

Inquietud en todos sus miembros

Algunos niños comenzarán a apretar sus puños, a patear y a agitar sus brazos en el aire rápida y bruscamente. También pueden frotarse los ojos con sus manos y tironearse las orejas.

Respiración acelerada

Al igual que los adultos, la respiración del bebé se acelera cuando se excitan o se cansan. Debes prestar mucha atención y tener cuidado cuando existe alteración en su ritmo respiratorio.

Situaciones típicas que pueden sobreestimular

Cada bebé es diferente, pero hay algunas situaciones muy comunes que pueden abrumar a los bebés, por ejemplo cuando:

  • Han tenido mucho tiempo de juego y se sienten cansados.
  • Se rompen sus rutinas de alimentación, juego y sueño habituales.
  • Han sido manejados por un montón de gente.
  • Atraviesan cambios importantes en su desarrollo psicomotor.
  • Están enfermos.

Cómo calmar a un bebé sobreestimulado

En principio ten en cuenta que el bebé no se calmará rápido, así que deberás tener paciencia y darle su tiempo. A continuación algunos consejos:

Busca un lugar tranquilo

Cuando percibas los signos de exceso de estimulación, lleva a tu bebé a un lugar tranquilo. Podría ser su dormitorio o cuna si está en su casa. Si estás afuera, trata de cubrir el cochecito y aléjalo de la acción.

Relájate

Cambiar tu propio lenguaje corporal da señales al bebé que es hora de calmarse. Si lo tienes en brazos no lo acunes bruscamente ni repetidamente y baja la postura de los hombros y tu voz.

Verifica que se encuentre cómodo

Antes de calmarlo, todas las necesidades físicas del bebé deben haber sido satisfechas. Tiene que estar alimentado, con los pañales secos y ropa cómoda. Luego intenta hacerlo dormir como lo haces habitualmente.

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Volver a la rutina

A veces nos vemos obligados a desviarnos de la rutina del bebé por cualquier situación. Si esto sucede puede ser más difícil calmarlo. Intenta volver a su rutina regular lo más rápido posible, ya que esto lo hará sentirse seguro y tranquilo.

Limita las visitas

Por mucho que te encante presentar al bebé a tus amigos y familiares, una gran afluencia de visitantes puede causar estragos en su rutina diaria. Por esta razón deberías pensar en cómo controlar las visitas. También tú misma puedes ir a su casa a visitarlos para tener el control de cuándo terminar y volver a casa.

Y recuerda, los bebés no necesitan estar constantemente pegados a nosotros, ellos necesitan pasar tiempo solos y jugar sin nuestra participación para poder construir de a poco su propia personalidad.

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