Ropa, zapatos y pelos: La ciencia responde si son medios de contagio para el COVID-19

Expertos dan una respuesta a través del efecto aerosol que se produce cuando una persona infectada tose o estornuda y lo que pasa con las partículas en el aire y nuestro cuerpo.

Ropa, zapatos y pelos: La ciencia responde si son medios de contagio para el COVID-19

Con la aparición del coronavirus, también ha aparecido en la población un gran miedo por enfermarse. Por este motivo, muchos rumores se han regado por todos las=dos, algunos de ellos relacionados a la ropa. Los profesionales de la salud nos explican por qué no debemos preocuparnos tanto al respecto.

La ropa no hará que nos infectemos

En los últimos días, un grupo de profesionales de la salud, expertos en infecciones y enfermedades infectocontagiosas ha hablado al mundo sobre los riesgos de contraer COVID-19 y han respondido las preguntas de muchas personas. Estos descubrieron que una preocupación que está presente en la mayoría de la población es la posibilidad de infectarse por utilizar ropa contaminada.

Según los expertos, las probabilidades de que esto ocurra son realmente bajas, ya que, si bien cuando los infectados tosen o estornudan liberan una gran cantidad de partículas de saliva o moco portadoras del virus al aire, estas suelen ser muy ligeras y diluirse en el ambiente con rapidez. 

Aunque es cierto que las partículas del COVID-19 pueden sobrevivir en el aire en forma de aerosol, las concentraciones de estas suelen ser muy pequeñas, por lo que tendríamos que estar rodeados de infectados para que dichos aerosoles representen un peligro. 

La científica estadounidense, Linsey Marr, nos explica el por qué no deberíamos preocuparnos por el efecto aerosol con las siguientes palabras: 

“Por mera física, las posibilidades de que las microgotas que se encuentran en forma de aerosol se adhieran a nuestra ropa son bastante escasas, mientras que mantengamos el distanciamiento social. Estas microgotas son como esos objetos que vemos que se acercan a nuestros vehículos pero no chocan contra estos, sino que pasan por encima, mientas andamos a una velocidad baja. Esto se debe a que las partículas son arrastradas por las pequeñas corrientes de aire que se forman cuando nos movemos, pasando a nuestro alrededor. La única forma de que choquen con nosotros es que, tal como pasa con los vehículos, nos movamos a velocidades muy altas, cosa que no podemos hacer”

Muchos profesionales de la salud explican que, la única manera en que estas partículas se unan a nuestra ropa es que un infectado estornude o tosa directamente sobre nosotros. Por lo tanto, mientras que solo salgamos de casa lo necesario, nos desplacemos por lugares abiertos, evitemos el contacto social y nadie cerca de nosotros estornude o tosa, nuestra ropa va a mantenerse limpia de partículas infectadas con COVID-19, por lo que no tenemos que cambiarla o bañarnos al llegar a casa de manera obligatoria. Esto deja al lavarnos bien las manos como la única medida capaz de protegernos luego de salir de casa, e incluso estando dentro.

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No debemos preocuparnos por los zapatos

Los zapatos son otro punto de preocupación debido a la creencia popular de que el virus podría adherirse a las suelas mientras caminamos. Por ello, muchas personas han recurrido a lavar de manera recurrente esta parte de sus calzados, cosa que no es recomendada por los expertos en prevención. Estos indican que, aunque en los lugares con un alto tránsito de infectados (como es el caso de los hospitales) se han encontrado partículas con COVID-19 en las suelas de los zapatos de los trabajadores o habitantes, lo único que lograríamos será distribuir a estas y a los otros microorganismos presentes hacia el resto del calzado (e incluso llevarlas a nuestras manos).  

Para los profesionales de salud más experimentados, los zapatos no representan un peligro real de infección. Sin embargo, también indican que si estos siguen siendo una fuente de preocupación para nosotros, podemos dejarlos en la entrada de nuestros hogares y caminar descalzos estando adentro.

Si somos cuidadosos, nuestro pelo no es un peligro

En el caso de las barbas y el pelo ocurre lo mismo que con la ropa, ya que las probabilidades de que alguna molécula transportadora del virus se fije a estos son realmente bajas. El infectologo estadounidense, Andrew Janowski nos explica por qué a través de las siguientes palabras: 

“Para infectarnos mediante nuestra ropa o pelo, primero tendríamos que estar cerca de un infectado, este tendría que estornudar o toser sobre nosotros, tendrían que fijarse algunas partículas sobre nuestra ropa o pelo (cosa que es muy poco probable), tendríamos que tocar sobre el área en que estas se hayan fijado y luego tendríamos que tocar nuestra cara con las manos sucias. Viéndolo de esta forma, siempre que respetemos las medidas de prevención recomendadas, la posibilidad de infectarnos mediante nuestra ropa o pelo es prácticamente inexistente”

¿Es realmente necesario tener cuidado al lavar nuestra ropa?

Lavar la ropa en estos tiempos también se ha convertido en una fuente de preocupación. Sin embargo, según los expertos, siempre que no estemos cuidando de alguien infectado con COVID-19 o sospechoso de estarlo, podemos lavar nuestra ropa con total tranquilidad. Se sabe que este virus está recubierto con una capa de lípidos, cosa que lo hace vulnerable ante el jabón (ya que la función de este es, precisamente, remover las grasas). Por lo anterior, con un simple proceso de lavado y secado podremos estar totalmente seguros de que nuestra ropa va a estar limpia.

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El proceso de lavado se hace delicado cuando se convive con personas infectadas o se lava dentro de un hospital. En estos casos, los expertos recomiendan lavar las prendas utilizando agua caliente y guantes, debido a las altas concentraciones de COVID-19 que se encuentran sobre las mismas. 

El COVID-19 solo prospera en superficies duras

Actualmente se sabe, gracias a estudios científicos, que el COVID-19 es capaz de sobrevivir más tiempo en superficies lisas y duras, como es el caso del metal, el plástico y el vidrio. En estos casos, se ha demostrado que, en condiciones de laboratorio, el virus puede sobrevivir hasta 3 días. 

No ocurre lo mismo con el cartón, otro tipo de material que también ha sido estudiado y cuenta con una superficie suave y absorbente. En condiciones de laboratorio, se ha demostrado que el COVID-19 es capaz de sobrevivir, como mucho, 24 horas sobre este. 

Aunque no se ha estudiado de manera científica el tiempo de permanencia del nuevo coronavirus sobre la ropa, se cree que este periodo podría ser similar al del cartón, debido a la propiedad absorbente de ambos materiales (las cual, se cree, es responsable de la baja supervivencia del virus sobre el material estudiado científicamente, debido a que “seca” al virus).

En el caso del papel, hasta la fecha no se ha reportado ningún caso de que alguien se haya infectado por culpa de este material, por lo que se cree que el virus solo puede vivir sobre el mismo durante unas pocas horas. Sin embargo, como medida de prevención, es bueno lavarse las manos luego de tocar sobres de productos hechos con papel.

En conclusión

Todos los expertos coinciden que el riesgo de infectarse con COVID-19 es muy reducido, siempre que solo salgamos de casa cuando sea necesario, mantengamos el distanciamiento social y nos lavemos las manos de manera constante. Por ello, cuando debamos ir a comprar comida al mercado o a buscar algún medicamento a la farmacia, estaremos limpios mientras evitemos los grupos de personas. Siempre que no hayamos estado próximos a alguien que estornude o tosa, no tendremos por qué lavar nuestra ropa o bañarnos como prevención.

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