Historias de cesáreas: “no tienes por qué justificarte ni pedirle perdón a nadie”

Muchas mujeres sienten terror cuando escuchan la palabra “cesárea”. Sin embargo, estas mamás cuentan su experiencia para disipar cualquier prejuicio.

Historias de cesáreas: "no tienes por qué justificarte ni pedirle perdón a nadie"

Las cesáreas de Robin

Robin Fredericks dio a luz a su primer bebé por cesárea programada. Esta decisión médica fue tomada ya que la habían operado de un fibroma y esto podría complicar el parto. A las 37 semanas nació su hijo pero con los pulmones sin desarrollarse completamente. Por esta razón, una vez que nació fue trasladado inmediatamente a la unidad de cuidados intensivos neonatales. Fueron sólo dos semanas de recuperación y Robin pudo alzar a su bebé por primera vez antes de que el pequeño regresara a casa junto a su familia.

Robin volvió a quedar embarazada, pero esta vez la embargó una fuerte angustia por la experiencia que había tenido con su primer hijo dos años atrás, ya que como nació dos semanas antes por la cesárea programada, tuvo los problemas de desarrollo en sus pulmones.

“Sabía qué es lo que tenía que esperar de mi recuperación y en lo físico, nunca me pareció tan terrible. Pero ahora no podía aceptar la idea de dar a luz a un bebé que no estuviera listo”, comentó la madre. Su segundo hijo nació sin complicaciones, también a través de una cesárea aunque esta vez a término.

Los temores y los miedos más frecuentes de las mujeres

Para muchas mujeres, tener que someterse a una cesárea es sinónimo de ansiedad, angustia y preocupación, haciéndolas sentir muy frágiles y vulnerables ante estas emociones. Mientras que muchas mujeres pueden aceptar fácilmente la idea de tener un cesárea, otras encuentran muchas dificultades para hacerlo, sobre todo por el proceso de recuperación después de la cesárea, mucho más lento que el de un parto convencional.

“Tener una cesárea en lugar de un parto vaginal puede causar sentimientos de discapacidad y hasta incluso un sentimiento de fracaso como madre”, dice la Dra. Pamela Ginsberg, psicóloga especializada en la salud de la mujer.

“Existe una falsa creencia que afirma que dar a luz vaginalmente significa que una mujer es más fuerte o de alguna manera una madre más abnegada. Y esto simplemente no es así” comentó la especialista.

Las cesáreas de Joyce

Y así le sucedió a Joyce Wong-Naiman que sintió esta misma frustración. La mujer dio a luz a sus dos hijos por cesárea. El parto de su primer hijo no fue nada fácil. Después de dos largas horas de pujar, su médico le informó que la cabeza del bebé se había atascado en el canal de parto y un nacimiento vaginal ya no era posible.

“Mi primera reacción no fue llorar, no por la cesárea, sino porque estaba agotada”, explicó la madre. “Nunca tuve problemas de tener una cesárea… mi reacción en ese día fue de enojo porque no me realizaron la cesárea antes”. La madre había quedado exhausta luego de tanto pujar y se sintió muy dolorida en los dos días posteriores a la operación.

Como su primer hijo se recuperó rápidamente, estaba segura de que no tendría que pasar por otra cesárea de emergencia. Sin embargo, su segundo hijo se adelantó una semana antes de la cesárea programada que el doctor le había recomendado. Por esta razón el médico le dio la opción de dar a luz por un parto vaginal. “Absolutamente me negué”, afirmó Joyce.

Ahora la madre tiene a dos hijos sanos y felices y cuenta su experiencia sobre sus partos. “No tengo remordimientos… es el resultado final lo que importa. Estoy agradecida de que me proporcionaran una alternativa segura”. Y este pensamiento es el mismo que el de la Dra. Ginsberg: “Una mujer que ha tenido una cesárea debe entender que tener un parto seguro es el éxito”.

Las cesáreas de Coral

Coral Freas es otra mamá que tuvo a sus dos hijos por cesárea. La primera hija nació por una cesárea de emergencia debido a su gran tamaño, mientras que su segundo parto fue por cesárea programada. “Luego de la primera cesárea, quedé embarazada enseguida y el médico consideró más seguro dar a luz de esa manera”, comentó Coral.

Durante el parto de su hija mayor la mamá recuerda un escenario muy dramático, ya que sus contracciones comenzaron a intensificarse y el ritmo cardíaco de su bebé había disminuido. “Todo sucedió tan rápido. Estaba asustada y confundida.” Y esos sentimientos se disiparon rápidamente una vez que su bebé estuvo junto a ella, sano y salvo.

Cuando Coral volvió a quedar embarazada al año siguiente, depositó toda su confianza en las manos de su médico. “Confiaba en la decisión de mi médico por el riesgo que suponía tener un parto vaginal tan cercano a la cesárea anterior. En ambos casos, la salud de mis hijos fue lo primordial” dijo la mamá satisfecha por sus decisiones.

La cesárea de Lara, dos caras de la misma moneda

Y finalmente queremos contar la historia de Lara McKenna, que se siente conforme luego de haber transitado una cesárea. La mamá ya había tenido un parto vaginal con su primer hijo, pero esta vez quedó embarazada de mellizas. Por esta razón tuvo que someterse a una cesárea, un procedimiento que había sido programado para una fecha determinada.

Sin embargo, Lara rompió la bolsa antes de esa fecha y tuvieron que adelantar el parto. “Hace menos de dos años tuve un parto vaginal con mi hijo, así que mi reacción inicial ante una cesárea fue una desilusión. Pero con las mellizas, como entendí que era un embarazo de alto riesgo, fue a la vez un alivio”.

Lara se recuperó rápidamente luego de la cesárea y sin ninguna complicación. Cree que su experiencia le ha permitido apoyar y aconsejar a otras mujeres informándoles que tener una cesárea es tan digno de alabanza como dar a luz por parto vaginal. “Teniendo en cuenta que hice ambas cosas, puedo ver las dos caras del parto. Puedo decir que cualquier forma de dar a luz a un bebé es una bendición”.

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