¿Debo ofrecerle al bebé chupete y prohibirle que se chupe el dedo?

Muchos padres se hacen esta pregunta y algunos deciden una u otra opción. Una especialista en atención temprana nos aconseja cuál es la mejor alternativa.

¿Debo ofrecerle al bebé chupete y prohibirle que se chupe el dedo?

Lo primero que responden muchos si les preguntan acerca del uso del chupete es: “¡El chupete se lo puedo sacar, el dedo no!”. Por eso voy a partir de esta respuesta de muchos para explicar porque esto no es así.

Si estás por ser mamá o papá, lo primero que puedo decirte es que el chupete no es algo que el bebé pida naturalmente. El chupete es un recurso  que utilizan los papás. Cuando el bebé llora, lo primero que hay que hacer es acudir en su ayuda, porque un bebé que llora está necesitando algo.

Durante los primeros meses, los padres van conociendo a su hijito e interpretan sus diferentes maneras de llorar. Y es de esta forma en que van a tartar de calmarlo ofreciéndole distintas opciones, ya sea teta, mamadera, cambio de pañales, upa, paseos, como también el cuestionado chupete.

En realidad, el chupete nace casi junto al bebé o incluso mucho antes. Cuando se arma el bolso para el hospital es probable que alguien próximo les sugiera llevar uno de determinadas características o bien se lo regale. También sucede que en algunas maternidades le ponen el chupete incluso antes de llevarlo al cuarto con la mamá.

Pero lo que tendríamos que tener en cuenta es que ya en el útero de la mamá el bebé se chupaba el dedo. Muchos padres son testigos de esto cuando ven a su hijo hacerlo mientras se realizan una ecografía.

¿Por qué entonces desconocer lo que el bebé trae previamente? ¿Por qué no detenernos y entender que si está haciendo esto en el vientre materno debe ser por alguna razón?

Esa razón es que cuando el bebé chupa su dedo también traga pequeñas cantidades de líquido amniótico y ejercita la función de succión y deglución como fase preparatoria para tomar de la teta de mamá. ¡Sí, está practicando!

¿Por qué entonces, ni bien nace, le sacamos el dedo y le ponemos una goma desprovista de sensibilidad, que no brinda ningún estímulo para sus sentidos, que no despierta en él ninguna conexión más que sentir ese material sin calidez?

Por otro lado, hay muchos bebés que escupen instintivamente el chupete cuando se lo ponen. Si lo escupen y se lo vuelven a poner ¿no será que no lo quiere?

Así que los padres tiene que estar tranquilos. Los bebés pueden chuparse el dedo de vez en cuando. Esto generalmente lo hacen cuando están ansiosos o cuando se se sienten solos, y de esta forma se brindan placer. Por eso es recomendable no ofrecerles el chupete.

Ahora bien, cuando el bebé se chupa el dedo todo el tiempo se debe a otros aspectos relacionales o de otra índole y en ese caso hay que hacer una consulta con el especialista. No es el dedo el problema, sino el entorno que en algo lo está afectando.

Es importante saber que si ya está establecido el uso frecuente del chupete, hay que ser muy respetuoso y prudente y no quitárselo o esconderlo. Para el niño ya es parte de él, es su compañero fiel. Lo calma y sostiene su angustia en muchas ocasiones o bien solo por costumbre está incorporado a él.

Es por esto que es aconsejable que no desaparezca el chupete cuando se considere que ya no es oportuno que lo use. Hay que hacer un despegue lento y pausado acompañando la independencia y autonomía del niño de su chupete.

Se puede ir viendo este proceso si solo se le alcanza el chupete cuando específicamente el niño lo pide, aunque aún no hablen los niños se hacen comprender cuando lo quieren con ellos. Es importante tomar esta pauta pequeña pero concisa porque seguramente él solo lo pedirá cuando sea necesario.

Cuando esté abocado a sus juegos, que son su manera de conocer el mundo, interesado, avanzando en sus conquistas y aprendizajes, irá desprendiéndose del chupete y cada vez lo pedirá menos porque se irá afianzando en sus logros de niño más grande. Pero nunca debe tirarse o esconderse repentinamente.

La etapa del chupete sucede en simultáneo con la adquisición y afianzamiento del lenguaje verbal. Por lo que el chupete puede ser un elemento que en exceso, obstruya o retrase el mismo por estar interfiriendo con el proceso de ejercitación y vocalizaciones iniciales.

Prof. Alejandra De Renzis Peña
Espec. en Atención Temprana del Desarrollo Infantil

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