Andadores para bebés: ¿Sabías que son perjudiciales para su desarrollo?

¿Te han dicho que el paso previo a caminar es usar el andador? Pues están equivocados. Te contamos por qué no debes utilizarlos.

Andadores para bebés: ¿Sabías que son perjudiciales para su desarrollo?

Andadores ¿sí o no?

Esta pregunta es más frecuente de lo que creemos. Si estamos desprevenidos podemos pensar que poner a un bebé en un andador puede ser muy estimulante para él porque puede acceder a muchas cosas que sino no podría. Con el andador el bebé puede desplazarse rápidamente y llegar a los lugares que solito no podría. Esta primera impresión a favor de su uso cambia radicalmente si como adultos nos detenemos a observar qué sucede cuando un bebé lo utiliza.

El andador no es un elemento que estimule a un bebé sino todo lo contrario, lo limita, confunde, bloquea el desarrollo de sus posturas, traba su cadera, no le permite alcanzar los objetos que él desea, genera una falsa imagen corporal de sí mismo, provoca que el bebé apoye mal sus pies ya que si no alcanza el piso con toda la planta del pie para poder impulsarse, lo hace con la punta. Esto, en lugar de fortalecer los músculos de sus piernas, los debilita y no permite que alcance un desarrollo armónico de todos sus miembros y lo peor: es peligroso para su seguridad física.

Pero vayamos paso a paso. A continuación te damos 5 razones para evitar el uso del andador.

¿Por qué no conviene utilizar andadores para bebés?

  1. Porque no estimula al bebé. En realidad provoca en él interés y la falsa sensación de poder ver y alcanzar objetos que antes de ponerlo en el andador no podía alcanzar. Entonces ¿qué es lo que sucede? Muy simple: se entusiasma, apoya la punta de sus pies, se impulsa y sale rápidamente en busca del objeto deseado. Sin embargo, algo inesperado sucede cuando llega cerca de él: el andador choca contra algo o bien no podrá tomarlo puesto que no podrá agacharse y entonces dependerá de alguien para que se lo alcance.
  2. Porque lo confunde y lo hace dependiente. Si no consigue tomar un objeto buscará otro e intentará nuevamente. Pero sucede nuevamente lo mismo una y otra vez. Por lo tanto, el mensaje que recibe es que por más que se esfuerce no podrá llegar a tomarlo, y la realidad es que para que un objeto sea estimulante y provoque en el niño un aprendizaje, él debe poder agarrarlo, chuparlo, apretarlo, arrojarlo y volver a tomarlo, y así muchas veces. Pero si continúa en el andador esto no sucederá.
  3. Porque bloquea el desarrollo de sus posturas. Cuando un bebé está sentado en el andador, sus piernas quedan separadas y su cadera, fija. No puede moverse libremente para un lado y otro. Tampoco necesita hacer fuerza para sostenerse porque simplemente se deja caer en el asientito. Entonces no debe esforzarse y no ejercita sus músculos. Por lo tanto, cuando está fuera del andador dependerá aún más de los adultos pues no ha adquirido tonicidad muscular, fuerza y coordinación: todos aspectos necesarios para que pueda ser dueño de sus desplazamientos, ya sea reptando, gateando o bien parándose y empezando a caminar.
  4. Porque genera una falsa imagen corporal de sí mismo. Cuando está en el andador el límite de su cuerpo es el andador, no él mismo. La percepción que el bebé tiene del tamaño de su cuerpo se basa en la información que recibe a partir del desplazamiento del andador en el espacio y no del de su cuerpo y su entorno. Esta percepción se desarrolla, por ejemplo, cuando choca contra una pared o si puede pasar o no a través de una puerta, como también al alcanzar algo con su mano. Si el niño está en el andador se formará una imagen corporal errónea, ya que registrará límites corporales que no son los propios.
  5. Porque es peligroso para su seguridad física. El andador ha provocado graves accidentes. Si el andador se vuelca lo primero que golpea en el piso es la cabecita del bebé. Ni hablar de los bebés que han rodado por escaleras con la gravedad que esto conlleva. Además, dentro del andador están imposibilitados de defenderse con sus manos puesto que no pueden atajarse ni resguardarse ante ningún impacto.

¡Por favor, no expongas a tu hijo a estos peligros! No utilices el andador si quieres un bebé que despliegue todo su potencial durante su desarrollo psicomotor.

 

Prof. Alejandra De Renzis Peña
Espec. en Atención Temprana del Desarrollo Infantil

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